26/11/1820

HOSTIGAMIENTO AL EJÉRCITO LIBERTADOR. En un lugar distante cinco leguas de la ciudad de Ica (Perú), el comandante JUAN ANTONIO PARDO con una columna realista dio alcance a la retaguardia del sargento mayor JOSÉ FÉLIX DE ALDAO, ocasionándole catorce muertos, cuatro heridos, trece prisioneros y la pérdida de mucho armamento. El resto de la fuerza del célebre fraile pudo proseguir su marcha hasta llegar al pueblo de Córdoba, situado dieciséis leguas al este de Ica, siendo recibidos también en esa villa a pedradas y hondazos. Al cabo de media hora de este segundo encuentro, el sargento mayor Aldao pudo proseguir su retirada hasta el pueblo de Tivilio, adonde llegó al caer la noche y también allí sufrieron la hostilidad de los habitantes, a los que se agregaron parte de los que habían atacado a los patriotas en Córdoba (Perú). Es justo dejar constancia, que estas hostilidades hacia ALDAO y su destacamento, eran producto del resentimiento que las sanguinarias y atroces acciones que se le atribuían al “cura Aldao”, había provocado en las poblaciones que a su paso, sufrían toda clase de desmanes y atropellos, actitud que conocida por sus superiores, desembocó finalmente en el fusilamiento de este personaje siniestro de nuestra Historia.

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