EL CHARANGO

El charango (imagen), es un instrumento de cuerda; una especie de guitarrita pequeña, de factura indígena, cuya caja de resonancia se hace con la caparazón de un «quirquincho» (mulita o armadillo o tatú); aunque si bien, esa es la característica principal de este instrumento, que lo hace tan original, también se lo fabrica de madera dándole forma y tallados que la imitan.

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Originario de la región andina, más precisamente en las minas del Cerro Rico del Potosí en el Perú, noroeste argentino y sur de Bolivia, es considerado, según la destacada etnomusicóloga argentina ISABEL ARETZ, y el folclorista FÉLIX COLUCCIO, el descendiente sudamericano de la antigüa guitarrilla europea, aunque también se conjetura que deriva de la “bandurria” que usaban los aborígenes del Perú (una pequeña guitarrita de cinco cuerdas, que tocadas en forma rápida y rítmica producen sonidos muy agudos, alegres y vivaces. Tuvo plena vigencia en áreas influenciadas por las culturas aymará y quechua y utilizada luego por los mestizos criollos de Salta y Jujuy.

Según la opinión de expertos musicólogos, la palabra “charango” deriva de “charanga”, que era como los españoles de la conquista utilizaban durante la época de la colonia, para describir el toque alegre y festivo que escuchaban en el Potosí, llamando charangueros a quienes la interpretaban.

Como hemos dicho, tiene la forma de una guitarra pequeña cuyo tamaño aproximado es de unos 50/60 centímetros poco más o menos de largo, de los cuales de 30 a 34 conforman el mástil y el clavijero. Como se aprecia, hay una desproporción notable el mango y la caja de resonancia, cuyo tamaño oscila comúnmente entre veinte centímetros, las mayores, y quince, las menores. Generalmente tiene cinco cuerdas dobles y su sonido, a diferencia de casi todos los instrumentos europeos de cuerda, que tienen el temple ascendente o descendente, el del charango es alternado. Nota aguda, nota baja, aguda, baja, bajo y octava alta (ver Instrumentos musicales del folclore argentino).

Actualmente utilizado en las provincias del norte argentino, especialmente en las cordilleranas, aún pueden escucharse los sonidos de este simpático instrumento que no debe confundirse con el ”changango”, esa guitarra muy rústica que antiguamente se tocaba en las llanuras (ver «Voces, usos y costumbres del campo»)..

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