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BATALLA DE CEPEDA I (01/02/1820)
Las fuerzas nacionales comandadas por el Director Supremo, JOSÉ RONDEAU secundado por el general JUAN RAMÓN BALCARCE, son derrotadas en la Cañada de Cepeda, cerca del Arroyo del Medio (provincia de Santa Fe)., por las montoneras del litoral comandadas por el caudillo entrerriano FRANCISCO RAMÍREZ y el caudillo de Santa Fe, ESTANISLAO LÓPEZ y como consecuencia de esta acción, el Congreso de Buenos Aires es disuelto (1).
Ante el avance de las tropas federales en marcha hacia Buenos Aires, el Director Supremo JOSÉ RONDEAU, al mando del ejército de línea y las milicias de Buenos Aires, decidió cerrarles el paso y a tales efectos, concentró sus fuerzas en Luján, mientras los caudillos RAMÍREZ, CARRERA, LÓPEZ Y CAMPBELL, hacían lo mismo con sus efectivos en Santa Fe, en las inmediaciones del Arroyo del Medio.
Las fuerzas federales, compuestas por unos 1.500 hombres, cuya mayoría eran milicianos de Santa Fe, que marcharon a las órdenes de ESTANISLAO LÓPEZ, contaban con el apoyo de una división de correntinos e indios guaraníes que estaban bajo el mando de PEDRO CAMPBEL, un contingente de entrerrianos bajo las órdenes de RAMÍREZ y un contingente de emigrados chilenos al mando de JOSÉ MIGUEL CARRERA.
Para adelantarse a los invasores, RONDEAU avanzó hasta San Nicolás, donde se unió a los efectivos que al mando de JUAN RAMÓN GONZÁLEZ BALCARCE regresaban luego de su fracasada misión de someter a los insurrectos caudillos y desde allí, al frente de unos 2.000 hombres marchó hacia la “Cañada de Cepeda”, donde el 1º de febrero de 1820, tomó contacto con el enemigo. Rondeau dirigió personalmente la caballería, mientras confió la infantería y la artillería a su segundo el general BALCARCE.
RAMÍREZ y CARRERA atacaron a los efectivos de BALCARCE, mientras LÓPEZ y CAMPBELL embestían a la caballería de RONDEAU, obligándolos a retroceder desordenadamente. Tras un breve combate, la caballería de RONDEAU se desbandó, pero el general JUAN RAMÓN BALCARCE resistió el embate enemigo y rechazó enérgicamente una intimación de RAMÍREZ, para que se rindiera.
Reorganizó la infantería y la artillería y se retiró en buen orden hasta San Nicolás, con unos 900 hombres, mientras los caudillos, triunfantes, en lugar de emprender la persecución, optaron por dejarlo marchar para dirigirse directamente hacia Buenos Aires.
El Congreso, en tanto, reunido en Buenos Aires, resolvió reemplazar a RONDEAU y nombre Director “sustituto” a JUAN PEDRO AGUIRRE, Alcalde de primer voto y principal funcionario del Cabildo porteño en esos momentos., pero no pudo superar el contraste sufrido en Cepeda y como consecuencia de ello, el Congreso de Buenos Aires fue disuelto.
Después de Cepeda, los gauchos copan plaza de mayo
Después de la batalla de Cepeda, el gauchaje sucio y semidesnudo de FRANCISCO RAMÍREZ, núcleo de las tropas vencedoras, entró a la ciudad de Buenos Aires y llegó a la actual Plaza de Mayo, donde cientos de caballos fueron atados a los postes y las cadenas de la Pirámide de Mayo.
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La vestimenta gaucha, extraña para los intelectuales, les causaba desprecio. Este sector de la población era considerado como el principal enemigo, para muchos logistas cualquier cosa era preferible menos ser gobernados por esta “chusma” como la llamaban. No hubo saqueos en Buenos Aires; mas bien silencio y respeto. Todo esto distaría mucho de las posteriores acciones de los ejércitos de Buenos Aires en el Interior.
Nuestros gauchos, nacidos del entrecruzamiento del indio y el negro con el español, y multiplicados libremente en las infinitas pampas, donde vivían de la caza y la pesca, configuran un arquetipo humano definido.
Cabe destacar que su propia denominación “Gaucho” está vinculada a dos términos; en primer lugar al de “Gauderio”, que era como se los denominaba antes y que deriva del latín gaudere que significa “Gozar, regocijarse”, que era exactamente lo que estos hombres reflejaban para el hombre de la ciudad, atado a normas, reglamentos y leyes, que el gaucho no tenía. El término “Gaucho” está también relacionado con el de “Huacho”, voz quichua que significa huérfano, o abandonado a la buena de Dios.94
Estos habitantes del interior del país estaban más identificados con la tierra y se sentían propietarios del ganado, que en forma abundante se había reproducido libremente en sus extensiones. El establecimiento de propietarios europeos que tomaban posesión del campo, como así también leyes que los obligaban a tener un trabajo con patrón definido, los empujó de golpe a la marginalidad y su forma de vida de un día para el otro pasó a ser delito.
Los habitantes de Buenos Aires despreciaban y temían a estos hombres y su aparición en los ejércitos que invadían la ciudad los llenaba de odio y desprecio. El pueblo de Buenos Aires se sintió humillado por el hecho de que los gauchos ataran sus caballos en la reja de la Pirámide de Mayo. Para los porteños, los gauchos eran extranjeros. Esas dos posturas de los argentinos: la “pro – europea” y la “autóctona”, conviven aun hoy, como dos caminos paralelos que esporádicamente se unen, se alejan y eventualmente se superponen.
(1). Esta fue la primera batalla librada en ese paraje, ya que el 23 de octubre de 1859 se enfrentarán en el mismo lugar las fuerzas de la Confederación y las de Buenos Aires, cuya consecuencia fue el pacto de San José de Flores (ver Batalla de Cepeda iI).
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