EL GENERAL SAN MARTÍN ANALIZA SU PLAN PARA LA TOMA DE LA FORTALEZA DEL CALLAO (19/10/1820)

Cuando SAN MARTÍN al mando de 4.118 hombres inicia su expedición para liberar al Perú, los realistas tenían allí un fuerza de 23.000 hombres veteranos bien armados  y comandados por generales capaces y experimentados. Esa inferioridad numérica, lo obliga a diagramar un plan que le permita dividir las fuerzas enemigas para poder operar con éxito y como siempre, saca provecho de su genio como estratega: Sabe que debe manejarse en dos frentes: uno militar y otro político y lo que tiene pensado para ambos, lo mantiene solamente en su cabeza, sin que nadie más tenga acceso a ellos.

El primero que se iniciaba en Pisco, contemplaba la marcha  de la escuadra que al mando de COCHRANE había salido desde Chile y la de ARENALES que desplazándose por las fragosidades de un terreno difícil, cerrarían el cerco sobre la ciudad de Lima. El segundo, quizás el más complicado y difícil de los dos, dependía de un laborioso tramado que debía tejer para fomentar la insurrección de las fuerzas peruanas y para poner en actividad las fuerzas morales de la opinión pública de ese país, hasta ese momento sojuzgado por la corona española.

Vale conocer lo que SAN MARTÍN pensaba a este respecto y para ello leemos una carta que le enviara a O’HIGGINS: «No se ha perdido el tiempo que hemos estado en Pisco. Mis relaciones con Lima las he asegurado en términos que el día menos pensado pueden darle un mal rato al enemigo. Si no tenemos algún contraste que no esté en la previsión humana, muy en breve, veremos recompensada nuestra tarea con la libertad del Perú».

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