17/01/1691

Llega al Río de la Plata el padre ANTONIO SEPP y se radica en la localidad de Yapeyú, antiguamente provincia del Paraguay y hoy provincia de Corrientes. Músico apasionado, hijo de una familia noble del Tirol, había sido uno de los famosos “Niños Cantores de Viena”. En 1685 ingresó a la Compañía de Jesús y se decidió a viajar a América pata misionar. Llegado a Yapeyú, pensó que a través de la música le sería más fácil llegar a los corazones y al entendimiento de los aborígenes y comenzó a enseñarles, primero la fabricación de toscos e ingeniosos instrumentos musicales y luego a ejecutarlos, mientras hacía lo propio con algunos de sus alumnos, que mostraban mejores cualidades vocales. Organizó así un grupo coral y una “orquesta” integrados exclusivamente con indígenas, que le dieron mucha fama.

El éxito logrado por SEPP tuvo un continuador que se llamó FLORIAN PAUCKE. Otro jesuita que depositó en la música sus esperanzas de redención de los indígenas y que hasta puso llevarlos a Europa para que actuaran en esos escenarios ante la realeza (ver “Músicos  indios en Buenos Aires” en Crónicas)

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