SUBLEVACIÓN DE AREQUITO (07/02/1820)

SUBLEVACIÓN DE AREQUITO. El ejército del Norte, que fuera conducido exitosamente por el general MANUEL BELGRANO, en  las batallas de Salta y Jujuy, ahora al mando del general FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, amenazado en su marcha por los caudillos de las provincias, alcanza la “Posta de Arequito”, con la intención de seguir hacia Buenos Aires, según órdenes que impartiera el Director Supremo, JOSÉ RONDEAU. Aprovechando que esta columna se hallaba en descanso, uno de sus jefes, el coronel JUAN BAUTISTA BUSTOS se subleva con gran parte de la oficialidad y de esas tropas, aduciendo que no estaba  dispuesto a seguir “combatiendo contra los caudillos en esta guerra fraterna que se nos impone”. Toma prisioneros al general CRUZ y a varios jefes y oficiales que permanecían leales a éste y parlamentó un cese de las hostilidades con los caudillos. Marcha luego con sus tropas hacia Córdoba, donde asumió la gobernación de esa provincia. El general DE LA CRUZ, sin poder oponerse a los sublevados, regresa a Buenos Aires y así comienza el lamentable período de la Historia Argentina, conocido como “la anarquía”.

Antecedentes
Los caudillos JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS y ESTANISLAO LÓPEZ unidos al chileno CARRERA, desconocieron al gobierno nacional, y en son de guerra invadieron la provincia de Buenos Aires, que permanecía fiel a la autoridad del Director Supremo, general JOSÉ RONDEAU. Éste, que no tenía fuerzas suficientes para defender la capital ni para escarmentar a los invasores, decidió involucrar estos efectivos para doblegar la resistencia que le oponía la provincia de Santa Fe y para ello, ordenó a los ejércitos de los Andes y auxiliar del Alto Perú que, sin pérdida de tiempo, bajasen a Buenos Aires para “salvar al país de la anarquía”. San Martín desobedeció estas órdenes, declarando que jamás intervendría en contiendas civiles y asumiendo la responsabilidad de sus actos, se dedicó a ultimar su expedición al Perú.

Pero el ejército del Alto Perú, que ya no mandaba MANUEL BELGRANO sino que estaba bajo las órdenes del general FRANCISCO FERNÁNDEZ DE LA CRUZ y el coronel mayor JUAN BAUTISTA BUSTOS, como Jefe de Estado Mayor, acató lo dispuesto por el Director Supremo, emprendió la marcha hacia la capital y el 8 de enero de 1820 llegó a la Posta de Arequito, en las costas del Río Carcarañá (Santa Fe). Y allí, estimulados e inspirados por los sucesos producidos en Tucumán el 10 de noviembre del año anterior, que provocaron la caída del gobernador MOTA BOTELLO y la instalación de la República de Tucumán, el coronel mayor JUAN BAUTISTA BUSTOS, acompañado por el coronel ALEJANDRO HEREDIA y el comandante JOSÉ MARÍA PAZ, que tan brillante papel hizo más tarde en la guerra del Brasil y en las campañas contra Quiroga y demás caudillos del interior,  sublevaron a los Regimientos de Dragones y de Húsares y a los Regimientos 2 y 10 de infantería, que constituían la mayor parte del Ejército del Norte.

Estos tres jefes, lograron la adhesión de estos veteranos combatientes, declarando que no aceptaban continuar con los enfrentamientos que imponía la guerra emprendida por el gobierno de Buenos Aires para consolidar su hegemonía y que se negaban a participar en las rencillas del Directorio, sustrayéndose de su verdadero deber, que era la expulsión de los realistas, pero la historia concluye que la verdadera razón que fundamentó este movimiento, fue que los cabecillas del motín  no aceptaban la orden de  combatir contra Estanislao LÓPEZ, caudillo de Santa Fe, alzado contra el poder central y aliado de Bustos en su lucha contra Buenos Aires. El comandante José María Paz dio la señal de la sedición y el general Bustos, cuando ya estuvo en marcha el movimiento, fue a la tienda del general de la Cruz, que dormía tranquilamente y le despertó, diciéndole: “Levántese compañero, que en el ejército hay gran movimiento”. Cruz, envió un ayudante a preguntar qué movimiento era aquél y de orden de quién se había ejecutado; a lo que se le contestó, diciendo: Que aquellos cuerpos se separaban del ejército, pues no querían continuar haciendo la guerra civil. Al día siguiente, luego de producidos algunos episodios dolorosos y ante la imposibilidad de someter a las fuerzas sublevadas, el general FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, viéndose impotente para restablecer la disciplina, y decidido a evitar el derramamiento de sangre entre hermanos, resignó el mando, entregando el ejército a Bustos,

BUSTOS, dueño ya del mando de esas fuerzas, retrocedió hasta Córdoba, no sin antes rechazar proposiciones de los caudillos del Litoral, para que esas tropas fueran empleadas contra los efectivos de Buenos Aires. Llegado a Córdoba, fue recibido triunfalmente y luego de deponer al gobernador Manuel Antonio Casero se hizo nombrar Gobernador. La íntima idea de Bustos era hacer de Córdoba una base de poder, a partir  de la cual, pudiera establecer la paz entre las provincias. Bustos creyó que su acción  neutralizaría las fuerzas de los caudillos, así como la de  Rondeau, pero esto no fue así. Porque la sublevación de Arequito, fue la primera chispa que llevó la desorganización a muchas provincias, pues la actitud de BUSTOS fue imitada por otros caudillos provinciales. Dos días después de producida la sublevación de Arequito, PEDRO JUAN GONZÁLEZ le escribe a su pariente, el teniente gobernador de La Rioja, coronel GREGORIO JOSÉ GONZÁLEZ, una extensa carta en la que le expresaba los pormenores de los sucedido, indicándole al mismo tiempo lo que tenía que hacer para mantenerse en el cargo. Pero la rapidez con que obraron sus adversarios dio lugar a que éste también fuera depuesto en la noche del 24 de enero de 1820.

El territorio de La Rioja que dependía de la jurisdicción de Córdoba, viendo el trastorno que se había producido en esta provincia a causa de aquel acontecimiento, liderada por Barrenechea, lo usó como pretexto para proclamar su autonomía y declarar a su territorio provincia argentina independiente, siendo seguida en tal postura por varias otras provincias que declararon rotas sus relaciones políticas con Buenos Aires, como fue el caso de la provincia de Santiago del Estero, liderada en su rebelión por Juan Felipe Ibarra y el de la provincia de San Luís, cuyo caudillo, Dupuy proclamó su soberanía.

Juan Bautista BUSTOS jefe del Estado Mayor de las unidades sublevadas e irreconciliable enemigo de FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, pasará a la historia como el instigador de esta acción, que marca el comienzo del fin del gobierno nacional”. Dos días después, de producida la sublevación, como el general DE LA CRUZ  fuera atacado por los montoneros santafesinos, gran parte de las unidades sublevadas, concurrieron en su auxilio, uniéndose nuevamente al grueso del ejército nacional.

“El motín de Arequito, dice el general MITRE,  arrebató a la nación el único ejército regular de que disponía; dejó desarmado al gobierno nacional y a la nación entregada a los vaivenes de la anarquía”.

2 Comentarios

  1. Anónimo

    Se percibe un rancio aroma aporteñado en la redacción el articulo.

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  2. Anónimo

    que region dominaba cada caudillo?

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