Señuelo

Cuando había que trabajar con hacienda arisca, chúcara, resultaba muy difícil el rodeo y el aparte, o hacerla entrar en un corral, o cruzar  el vado de un arroyo, de un río u otro obstáculo y para lograrlo se utilizaban los señuelos. Éstos eran animales mansos, ya acostumbrados a las órdenes del hombre y a entrar en los corrales. Se mezclaban con la hacienda cimarrona y lograban que lo siguieran, entrando mansamente detrás de ellos a los corrales, o dócilmente encolumnados para sortear el obstáculo que los detenía en su marcha.

 

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