SARMIENTO Y LA RECOLETA (1885)

En su vejez, SARMIENTO solía visitar la Recoleta el día de difuntos y un día, luego de su habitual paseo, escribe para el diario “El Debate”, un bello artículo que le fue publicado el 8 de diciembre de 1885. Relata allí, los pormenores de una visita que realizara el 1º de noviembre de ese año, confesando sus impresiones ante el sepulcro de JUAN FACUNDO QUIROGA, diciendo: “Por entre las columnas se divisan ya, aun antes de entrar, urnas cinerarias, sepulcros, columnas y sarcófagos y la bella estatua del dolor, que vela gimiendo sobre la tumba de Facundo, a quien el arte literario, más que el puñal del tirano, que lo atravesó en Barranca Yaco, ha condenado a sobrevivirse a sí mismo y a los suyos, a quienes no transmite responsabilidades la sangre. El Dante puede mostrar a Virgilio este león encadenado, convertido en mármol de Paros y en estatuas griegas, porque del otro lado de la tumba, todo lo que sobrevive debe ser bello y arreglado a los tipos divinos, cuyas formas revestirá el hombre que viene”.

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