REGLAMENTO PREVENTIVO DEL MAL DE LA RABIA (1816)

Recrudecen las quejas del vecindario de Buenos Aires que apuntan  contra la cárcel, vecina del Cabildo. A nadie le agrada el espectáculo denigrante de los presos que engrillados, salen diariamente de ella en busca de agua o de los insultos y obcenidades que les gritan a los peatones desde las ventanas. Mucho menos les resulta soportable, verlos cuando, durante los meses de verano, salen al alba o al anochecer, para matar a garrotazos a los perros vagabundos que merodean por la ciudad. Pero cuando a las quejas de los vecinos se suman las de los doctores O’GORMAN, FABRE y MARTÍN DE MONTÚFAR, quienes desde el Protomedicato  denuncian esta situación, las cosas comienzan a corregirse. Entra entonces en vigencia el “Reglamento Preventivo del Mal de la Rabia” que ellos mismos redactan, recomendando “abstenerse de comer comidas picantes y bebidas espirituosas si son mordidos por algún perro”, instando a las autoridades al exterminio  de “perros sin bozal o collar”.

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