Mataco

En el norte y el noroeste argentino, existe un “armadillo”, con cierta condición especial, que lo diferencia del “peludo”, “la mulita”, “el piche” y otros de la misma familia. Es el llamado “mataco” o “quirquincho” o “tatú bola”, nombres estos dos últimos, que se refieren a las características propias de este animalito, que, cuando se siente amenazado, se arrolla dentro de su caparazón (cuyas placas están especialmente articuladas) y forma una esfera hermética que lo defiende  de casi todos los peligros que puedan amenazarlos. Ni el zorro con su picardía, ni el tigre con la fuerza de sus afiladas garras, logran forzar esta protectora coraza. Y cuando no, es el hombre quien logra hacerlo para saborear su rica carne.: simplemente lo estrella contra una roca y el golpe atonta al animal, que pierde así el dominio de sus músculos y no puede abroquelarse dentro de su caparazón. “Mataco” es además, en su origen, la denominación de cierta etnia aborigen que habita en el norte argentino y también  la de un árbol cuya madera, de gran dureza, era utilizada por esos aborígenes para hacer las puntas de sus flechas, lanzas y arpones para la pesca. “Quirquincho” en el idioma quichua y “tatú” en idioma guaraní significan “armadillo”.

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