ABORÍGENES “LOS LULES Y LOS VILELAS”

Los “Lules” y los “Vilelas”,  constituían dos grupos pequeños y separados de aborígenes nómades, cultural y regionalmente relacionados, aunque hablaban lenguas diferentes. Habitaban la región nordeste de la provincia argentina llamada Tucumán antes de la conquista  y fueron vistos por primera vez, por los españoles que en 1536 acompañaban a Diego de Almagro a Chile y fue éste quien los llamó “lules” debido a su extraordinaria altura y delgadez, lo cual a los españoles, les recordaba a los avestruces. Vivían de la caza del pecarí (cerdo salva je), acumulaban fruta silvestre y miel y excavaban la tierra para extraer raíces. Utilizaban el arco y la flecha, la macana (una especie de porra hecha con un trozo de madera dura) y dardos envenenados. Elaboraban una bebida alcohólica hecha con miel y el fruto del algarrobo. Estos pueblos fueron casi los únicos que construían depósitos o cisternas para recoger y almacenar agua, este precioso elemento que traían las lluvias que caía en sus tierras resecas. Atacaron vigorosamente a  los primeros asentamientos españoles formados en su territorio, pero finalmente se retiraron hacia regiones más remotas, aún no ocupadas por los españoles. Cuando los jesuitas trataron de introducirlos en las reducciones misioneras a comienzos del siglo XVIII, muchos de ellos huyeron hasta que allá por el año 1750, los lule-vilelas, nunca numerosos, habían desaparecido, excepto unos pocos que se hallaron individualmente deambulando por el Chaco.

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