LOS INDIOS QUE LLEVÓ CABOTO A ESPAÑA (1530)

LOS INDIOS QUE LLEVÓ CABOTO A ESPAÑA. Según el historiador ENRIQUE DE GANDÍA, Caboto volvió a España en 1530, después de haber navegado por primera vez el Paraná, habiendo descubierto el interior de la Argentina y el Paraguay, fundado el primer establecimiento español en estas tierras y plantado el primer trigo. Llevaba a bordo una pequeñísima muestra de plata, enloquecedores rumores sobre la supuesta abundancia de tesoros (que no se daban en realidad en el Río de la Plata, sino en el Alto Perú, precisamente en Potosí) y cinco indios. Sabemos los nombres de tres de ellos: CURUPAO, CARAPUCÁ y CHOCOVÍ, pero los nombres de un indio y una india, probablemente marido y mujer, quedaron ignorados para la historia. Antes, DIEGO GARCÍA DE MOGUER, que partió para España a fines de 1529, había llevado seis indios capturados en las costas de Brasil. Los reyes de España se preocuparon mucho por el cuidado de estos indios llevados por Caboto y el 1º de setiembre de 1530, ordenaron a la Casa de Contratación de Sevilla, que los tres indios Curupao, Carapucá y Chocoví que Caboto había entregado a Hernando de Andrada, fuesen vestidos, en caso de no estarlo y llevados a la corte para verlos y luego alojarlos en un convento. Parece que esta orden no se cumplió, pues el 27 de octubre del mismo año, los reyes pidieron noticias de los indios. El 10 de diciembre vuelven a pedir noticias y solicitan que los indios fuesen adoctrinados en monasterios. En cuanto a los seis indios que trajo Diego García de Moguer, sabemos que fueron embarcados y que el 4 de abril de 1531 los reyes pedían noticias de ellos a la Casa de Contratación. Los indios seguían embarcados y el 22 de junio de 1531 los reyes dispusieron fuesen devueltos a su propietario. Por una noticia del 20 de mayo de 1532, sabemos que un indio y una india traídos por Caboto de la isla de Santa Catalina, se habían hecho cristianos, pero se ignoraba su paradero. El 22 de agosto de 1534 los reyes disponen que los indios sean devueltos a sus tierras en la armada que estaba preparando Pedro de Mendoza. Estos indios, a los que se les llamaba “ladinos” (o sea latinos), como ya hablaban español podían servirles de intérpretes al Adelantado. El 9 de enero de 1535, los reyes ordenan que si los indios estaban en conventos y deseaban embarcar con Pedro de Mendoza, lo podían hacer, cosa que así se hizo, pudiendo por fin, regresar esta gente a su tierra de origen.

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