LOS ESTRIBOS

LOS ESTRIBOS. Los estribos son piezas en las que se apoya el jinete para subir al caballo y en la marcha. Al igual que el resto de los arneses empleados por el hombre en la caballería, los estribos tienen su historia, la más joven de todas, ya que se tardaron en usar. Para subir al caballo, los romanos, por ejemplo, se valían de las “piedras miliares”, que colocadas en los costados de estradas (o plataformas), servían de apoyo al jinete para subir a su caballo. Aunque eran conocidas en Asia, desde hacía mucho tiempo, aún en el siglo XII, algunos guerreros de Occidente, utilizaban una muesca o una estaquilla soldada al pie de la lanza donde se apoyaban para saltar sobre el caballo, lo que se hacía por el lado derecho del animal. No obstante, los historiadores y estudiosos, atribuyen a diversos orígenes el uso de estribos, propiamente dichos y si bien no puede precisarse con exactitud cuándo comenzaron a utilizarse, sabemos que los hubo de diversas procedencias y de materiales tan dispares como el cordón de seda, el hueso, el hierro, el bronce, el tiento y muchos otros que descubrimientos arqueológicos han puesto en evidencia. Se dice que MAURICIO, emperador romano de Oriente durante el siglo VI, fue el primero en utilizarlos, mientras que otros afirman la existencia de rastros de ellos, hallados en tumbas de personajes de épocas anteriores, lo cual señalaría antecedentes aún más remotos. No podemos saber con certeza, cómo les llegó a nuestros aborígenes, la idea del empleo de estos adminículos, cuando luego de la llegada de los conquistadores, empezaron a conocer el caballo. Lo que si sabemos es que una vez que le perdieron el miedo supersticioso que le tuvieron en un principio, lo adoptaron para sus correrías de caza y para guerrear. Y lo que más extraño es que no usaban como estribo, el que veían usar a los españoles, sino que, como siglos antes, usaban un tiento atravesado en sus montados y que, con un fuerte nudo (o un trozo de hueso) en cada una de sus puntas, le permitía pasarlo por entre dos dedos de sus pies y así lograr un apoyo que los liberaba para el mejor manejo de sus lanzas y boleadoras. El hecho es que, partiendo del primitivo cordel que colgaba de la silla, llegamos al simplísimo anillo de hierro en el que se apoyaba el pie y que a través del tiempo, iría perfeccionándose funcional y estéticamente, por mérito de hábiles artesanos que hicieron de estas piezas, verdaderas obras de arte de exquisito gusto, como lo muestran estas imágenes: Dibujo con modelos de estribos Actualmente, los estribos, aunque existen de diversos tipos, se han uniformado en su diseño y son concebidos buscando su mayor rendimiento como elemento de manejo del animal.

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