LOS CAUDILLOS (1820)

La palabra “caudillo” viene del latín “caput”, que significa “Cabeza”. Jefe político militar,  local o nacional. Líder de un bando, partido o grupo (en la Argentina, a menudo compuesto por gauchos u otros jinetes u hombres de campo) sobre los que ejercía una absoluta autoridad personal. Su presencia fue común en toda Latinoamérica, especialmente durante el siglo XIX. En la Argentina, el caudillo prevaleció desde principios de la independencia hasta la primera década de la reorganización nacional inclusive (década de 1870). Generalmente era un líder carismático, heroico y de ambiciones personales, cuyo éxito y poder provenían fundamentalmente del hecho de que representaba y conducía la lucha por los intereses y principios primordiales de grupos locales. En los diez años siguientes a la Revolución de Mayo, se produjeron sucesivas convulsiones en la política interna y sucesivos y repetidos cambios de gobierno, que recién culminaron en 1820 con la batalla de “Cepeda” . Esta victoria de los caudillos Estanislao López (Santa Fé) y Francisco Ramírez (Entre Ríos), sobre el Director Supremo José Rondeau, significó el momentáneo triunfo del federalismo en oposición al gobierno directorial porteño y ante la derrota de las “autoridades nacionales” y debido a la ausencia de instituciones orgánicas que consolidaran el régimen político interno, se inició un período de anarquía en todo el territorio nacional.

El estallido del año 1820, consolidó tres aspiraciones populares. Primero: la democracia por cuanto la opinión pública se orientó hacia la forma republicana de gobierno, rechazando tendencias monárquicas; Segundo: el federalismo como expresión del sentimiento nacional y Tercero: el surgimiento de las provincias que se erigen en entidades autónomas y dictan sus propias leyes. Pero además marcó el surgimiento de los caudillos provinciales. Los caudillos lucharon por conservar el espíritu histórico y político del lugar donde habían nacido y al frente de sus “montoneras” o milicias lugareñas, representaron la fuerza autóctona y viva de la tierra. Rudos como el medio en que actuaron, sus ideas no podían sujetarse a normas jurídicas, pero es innegable que en ellos predominó el patriotismo y el sentido de la nacionalidad. Basta mencionar entre otros a quienes fueron quizás los más importantes caudillos argentinos del siglo: JOSÉ GERVASIO ARTIGAS, llamado “el heraldo del federalismo rioplatense”, nacido en la Banda Oriental, actualmente República Oriental del Uruguay, generalmente considerado el primero de los caudillos; el salteño Martín MIGUEL DE GÜEMES, el santafesino ESTANISLAO LÓPEZ, el de Entre Ríos, FRANCISCO RAMÍREZ y otros muchos más que surgieron durante el periodo anárquico de la década de 1820, entre ellos JUAN BAUTISTA BUSTOS en Córdoba, FELIPE IBARRA en  Santiago del Estero, BERNABÉ ARÁOZ en Tucumán, JUAN FACUNDO QUIROGA en  La Rioja, y JOSÉ FÉLIX ALDAO en Mendoza y finalmente, después de la reorganización nacional en la década de 1860, ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA (el Chacho), en La Rioja y Tucumán y el último gran caudillo de Entre Ríos, RICARDO LÓPEZ JORDÁN, en la década de 1870 (véanse sus respectivas Biografías en “Personajes” y “Caudillismo”en Crónicas).

Dice el historiador Ricardo Levene “La preponderancia de Buenos Aires sobre las provincias fue impuesta por las circunstancias y por la necesidad de asegurar la definitiva emancipación del país. Cuando los gobiernos de Buenos Aires se sintieron conmovidos por la resistencia que oponían las provincias, algunos hombres tuvieron la veleidad de pensar que la única fórmula de lograr la paz interna y la organización política, era coronar un rey”. “La resistencia de los partidos y facciones de las provincias, de la masa social que no piensa, pero que siente, se hizo entonces más poderosa e incontenible: la guerra civil estalló entonces y el gobierno pro monárquico de Buenos Aires, fue vencido en Cepeda”. “Cepeda representa además del triunfo de las provincias sobre Buenos Aires, el triunfo del sentimiento y del instinto democrático de la masa, sobre la fórmula monárquica de gobierno, propuesta por un reducido, pero poderoso núcleo dirigente de hombres “iluminados”.

3 Comentarios

  1. Favio

    Lo comentaste con un pedo raro.. tibio y parecido más al unitario pensamiento.. somos federales ganso!

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  2. Anónimo

    ay muchos errores de ortografia :V

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Señor anónimo. He revisado el texto referido a “Los caudillos” y no he encontrado los errores de ortografía que usted denuncia. Puede hacerme el favor de señalármelos para hacer las correcciones que fueren necesarias?. Gracias por su colaboración.

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