LAS CURIOSAS INSTRUCCIONES DE SAN MARTÍN ANTES DE LA BATALLA DE MAIPÚ

LAS CURIOSAS INSTRUCCIONES DE SAN MARTÍN ANTES DE LA BATALLA DE MAIPÚ. Las siguientes son las curiosas y completas instrucciones que el Libertador le dio a su ejército antes de librarse la batalla de Maipú: “1º – Cada soldado, para batirse, llevará cien tiros y seis piedras; la mitad consigo y la otra mitad detrás de su respectivo cuerpo. “2º – Antes de entrar en batalla, se les dará una ración de vino o aguardiente, prefiriendo lo primero. Los jefes perorarán con denuedo a la tropa antes de entrar en batalla, imponiendo pena de la vida al que se separase de su fila, sea al avanzar, sea al retirarse. “3º – Se dirá a los soldados, de un modo claro y terminante por sus jefes, que si un cuerpo se retira es porque el general en jefe lo ha mandado así por astucia. “4º – Si algún cuerpo de infantería o caballería fuere cargado con arma blanca, no será esperado a pie firme, sino que le saldrán cincuenta pasos al encuentro con bayoneta calada o con sable. “5º –Los heridos que no puedan andar con sus pies, no serán salvados mientras dure la batalla, porque necesitando cuatro para cada uno, se debilitaría la línea en un momento. “6º – En el lugar donde estará el general en jefe habrá una bandera tricolor, y donde el parque de reserva, una encarnada. “7º – Cuando se levanten, en donde se halle el general, tres banderas a un mismo tiempo, a saber: la tricolor de Chile, la bicolor de Buenos Aires y una encarnada, gritarán todas las tropas “¡Viva la Patria!” y en seguida cada cuerpo cargará el arma blanca al enemigo que tenga al frente. “8º – Se perseguirá con calor, y luego que esté rota la línea enemiga y al toque de llamada, todos estarán en línea. Los señores jefes del Estado deben estar persuadidos de que esta batalla va a decidir la suerte de toda la América y que es preferible una muerte honrosa en el campo del honor, a sufrirla por mano de nuestros verdugos. Yo estoy seguro de la victoria con la ayuda de los jefes del Ejército, a los que encargo tengan presente estas observaciones. Recomiendo a los jefes de caballería llevar a retaguardia un pelotón de 25 a 30 hombres para sablear a los soldados que vuelvan cara, así como para perseguir al enemigo mientras se reúne el resto del escuadrón. Siendo el carácter de nuestros soldados más propio para la ofensa que para la defensa, los jefes no olvidarán que en caso apurado deberán tomar la primera”.

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