LA ÓPERA “AURORA” (5/9/1908)

LA ÓPERA “AURORA”. Sobre cómo una Ópera italiana, se convirtió en “el saludo a la Bandera”. En 1906, el gobierno argentino, le encargó al músico italiano HÉCTOR PANIZZA la composición de una Ópera inspirada en un trágico hecho de la historia local, desarrollado en un relato de HÉCTOR CIPRIANO QUESADA Y LUIGI ILLICA. La obra fue compuesta por el autor en su departamento de Milán y lleva el nombre de la protagonista femenina, que simboliza el nacimiento de la Nación Argentina. La ópera está fuertemente influenciada por la cultura italiana y sigue fielmente la tradición verdiana, por cuanto Panizza (hijo de italianos) concurrió al Real Conservatorio de Milán (que hoy lleva el nombre de Giuseppe Verdi), y además porque Illica, uno de los autores del texto, fue un reconocido libretista de Giacomo Puccini. La parte instrumental fue completada en Londres y a pesar de narrar un suceso argentino, fue cantada, al principio, en italiano y recién en 1945, se realizó la versión en idioma español. En ocasión del estreno de la obra, los cantantes italianos, CESARE ASSANTI, AMEDEO BASSI, GIUSEPPE LA PUMA Y TITTA RUFFO, llegaron a la Argentina desde Génova y el 5 de setiembre de 1908, bajo la batuta de su autor, Héctor Panizza, “Aurora” fue representada por primera vez en el recientemente inaugurado Teatro Colón de Buenos Aires. Mientras se alzaba el telón, en un profundo y emotivo silencio, los presentes escucharon la voz del tenor Amedeo Bassi, quien cantó el aria en italiano. “Alta nel cielo, un’aquila guerriera, ardita s’erge in volo trionfale. Ha un’ala azzurra, del color del mare, ha un’ala azzurra, del color del cielo. “Così nell’alta aurora irradiale, il rostro d’or punta di freccia appare, porpora il teso collo e forma stelo, l’ali son drappo e l’aquila è bandiera. “È la bandiera del Paese mio, nata dal sole; e ce l’ha data Iddio!”. Aunque no era la primera ópera lírica de autor nacional, fue la primera ópera argentina cantada en el teatro Colón de Buenos Aires. Ambientada en los tiempos de la Revolución de Mayo, el melodrama a que se refiere esta obra, se desarrolla en la ciudad de Córdoba, en el interior de la República Argentina, en mayo de 1810. Sus principales personajes son un seminarista llamado Mariano, que adhiere a la causa revolucionaria, Ignacio de la Puente, jefe del ejército realista y su hija Aurora. La obra comienza cuando a un convento de la Compañía de Jesús llega un cesto de flores que un fiel devoto envía a la Virgen de los Dolores. En el cesto hay también un mensaje clandestino, enviado desde Buenos Aires: “Muchachos: saluden a la Aurora!. Ella brilla triunfal en el límpido cielo de la Patria!. Empieza la lucha por la Independencia!”. Entonces aún bajo dominio español, la ciudad de Córdoba estaba sojuzgada férreamente por la represión. El gobernador IGNACIO DEL PUENTE (interpretado por el barítono Titta Ruffo), había reaccionado con fuerza brutal para restaurar el orden después de la revolución estallada el 25 de mayo de 1810 en el Río de la Plata, dando enseguida una proclama: “¡En Buenos Aires flamea un estandarte rebelde e indigno! ¡¡¡Lo ahogaré en su propia sangre!!!. Lo que Del Puente aún no sabe es que el cura Mariano, un joven patriota se ha enamorado de su hija Aurora (interpretada por la soprano MARIA FARLETTI ). Le ha hablado de sus ideales de libertad y durante uno de sus encuentros de enamorados, Mariano es detenido por orden del padre de Aurora y sometido a un consejo de guerra. El gobernador no acepta esa historia de amor y jura la muerte de Mariano , diciendo: “¡Antes que padre, soldado!”. Los amantes consiguen una oportunidad para huir juntos, pero son sorprendidos y la historia termina trágicamente. Los guardias que disparan contra los fugitivos, hieren de muerte a Aurora, que cae en brazos de su amante que canta “Te amaré por toda la eternidad, porque el cielo es Aurora, y es Aurora de la Patria!”, convirtiendo su nombre en un símbolo del nacimiento de la nueva Patria. Si bien se notan algunos errores históricos (los jesuitas habían sido expulsados por la Corona en el siglo XVIII y la bandera argentina fue creada en 1812), permanece de todas maneras el gran valor artístico de la ópera, al cual se agrega la dimensión afectiva y el profundo significado cultural que la han convertido en patrimonio de la argentinidad. “Aurora” fue representada en numerosas temporadas, siempre con gran éxito, pero su definitiva consagración popular se produjo con la traducción al español, a 35 años de su estreno. Y ello no obstante las dificultades encontradas para conservar la métrica y la melodía del aria, de cuyos arreglos se ocuparon ANGELO PETTITA (un italiano con muy buen conocimiento del idioma español) y JOSUÉ QUESADA (hijo de uno de los autores). La nueva versión fue presentada en la noche de gala del 9 de julio de 1945, en un sugestivo marco de público y con la presencia de las máximas autoridades argentinas de entonces, el presidente de facto Edelmiro J. Farrel y el vicepresidente, coronel Juan Domingo Perón. Desde entonces y mediante un decreto gubernamental, se estableció que el aria de “Aurora”, con el nombre de “Saludo a la Bandera”, se convirtiese en canción a la bandera y fuese de interpretación obligatoria en los actos oficiales y en todas las escuelas al momento de izarse la misma. No obstante la denominación oficial de “Saludo a la Bandera” es conocida por todos como “Aurora”, la canción que más de 9.500.000 de niños y muchachos entonan cada mañana en las escuelas. También los adultos conservan entre sus más bellos recuerdos aquellos versos inolvidables que dicen: “Alta en el cielo un águila guerrera, audaz se eleva en vuelo triunfal. Azul un ala, del color del cielo, azul un ala, del color del mar. Así en el alto aurora irradial, punta de flecha el aúreo rostro imita, y forma estela al purpurado cuello. El ala es paño, el águila es bandera. Es la bandera de la Patria mía, del sol nacida, que me ha dado Dios.” El éxito de las representaciones de “Aurora” no reconoce épocas. Desde 1999, el tenor argentino Darío Volontè ofrece su voz para interpretar a Mariano . El 2 de abril de 2002, en ocasión de la conmemoración de las Islas Malvinas –cuando el Colón alzó el telón para honrar a los caídos en esa contienda, en un clima de gran emoción y participación popular, Volonté cerró aquella memorable noche en su doble condición de tenor y sobreviviente del hundimiento del crucero “General Belgrano” (José Rodolfo Maragó). El autor de “Aurora”, Héctor Panizza, nació en 1975. Fue un compositor y director de orquesta destacado que se presentó en grandes teatros del mundo, tales como la Scala de Milán. En sus últimos años padeció una sordera progresiva que lo apartó de la actividad musical hasta que se produjo su muerte en 1967. Existen diferentes opinones acerca de “Aurora”, pero hay acuerdo general cuando se califica a la hermosa canción que comienza con el conocido verso “Alta en el cielo, un águila guerrera ….”

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