EL TEATRO ESPAÑOL EN LA CIUDAD DE AZUL (16/01/1897)

Las dos etapas en la vida de este Teatro, muestran el valor que tiene para el desarrollo de una comunidad, la participación activa y el coraje de sus integrantes, para enfrentar los desafíos que les impone el destino. Esta Sala que fue orgullo de Azul, estaba al borde de tener un fin que no merecía y del que fue salvada, gracias a esos méritos de sus vecinos.

Inaugurada con grandes esperanzas para que fuera el polo de atracción cultural y turístico que la ciudad necesitaba para despegar de una monotonía que no le permitía crecer, fue languideciendo tristemente, hasta que casi estuvo a punto de desaparecer. Pero la comunidad azuleña no quiso que así fuera y logró que el telón volviera a subir y retornaran sus noches de gala.

En 1894, un año después de que Azul fuera elevada a la categoría de Ciudad, había comenzado la construcción de este Teatro que tendría una capacidad de seiscientas localidades. Una vez terminada la obra, en esta sala se inició una intensa actividad cuyo brillo fue como el de la luciérnaga. Fue declinando, no de a poco, sino que su ocaso fue casi fulminante, lo que estuvo a punto de provocar su total desaparición.

Solamente la mención de quienes actuaron en esta Sala durante sus primeros años de existencia, nos da idea del ímpetu y la jerarquía  del programa de actividades que se le impuso:  ERMETE ZACCONI, MARGARITA XIRGU, CARLOS GARDEL, AGUSTÍN MAGALDI, JOAQUÍN PÉREZ FERNÁNDEZ, LIBERTAD LAMARQUE y TITA MERELLO, entre otros personajes de la escena y la música y hasta LUIS ÁNGEL FIRPO, quien, en las postrimerías de su carrera, hizo algunas fintas y cruzó guantes en el mismo escenario,  donde también actuaron JOSÉ GOLA, ELIAS ALIPPI, PIERINA DEALESSI, CHELA CORDERO y ENRIQUE SERRANO, iluminaron sus noches de gloria.

Pero inexplicablemente, el Teatro se fue apagando. No hubo grandes figuras, no hubo público, una situación económica inestable. Vaya a saber cuál fue la causa o las causas que determinaron su ocaso. La verdad es que empezaron a ser corrientes los “cierres temporarios”, las funciones casi sin público y la acumulación de deudas, hasta que  todo se derrumbó y los propietarios del Teatro decidieron cerrarlo.

Poco a poco el paso del tiempo, la lluvia y el abandono, comenzaron a degradar este edificio que otrora fuera orgullo de la ciudad y que comenzó a ser refugio de alimañas y predadores.

Pero no estaba dicha la última palabra. Un grupo de vecinos, acompañados por grandes figuras de la escena nacional, actores, músicos y poetas se convocaron para reflotarlo y lograron el milagro. “Antes de que no quedara nada, llegamos nosotros; fue una verdadera lucha, pero finalmente todo Azul entendió y entre todos pudimos salvar el Teatro”, dirá el contador CARLOS FILIPETTI, uno de los artífices de este rescate. Una cruzada que realizó junto a muchos vecinos azuleños , que como la profesora RAQUEL DE PAULA DE ROLDÁN, ROBERTO KOBER, ARNALDO LUDUEÑO, MARCOS  ZUCATTO, IRMA GAYANI, MARIO FERRARI, LA ESCRIBANA MARÍA DELIA PRAT DE CRUZ, MIGUEL CASTELLÁN  y el arquitecto CARLOS FORTUNATO, entre una legión de otros adherentes y aportantes,  lograron reunir un millón y medio de dólares para reconstruír el teatro.

En 1978 la Legislatura Provincial declaró al Teatro Español “Monumento Histórico Provincial” y esa fue la orden de partida para el gran desafío que habías asumido los azuleños. De inmediato se comenzaron las obras para su reconstrucción, que se iniciaron con la reparación del techo, para impedir goteras y filtraciones que causaran más daño a las ya muy afectadas sala y escenario. Después, procurando salvar hasta el último tornillo que fuera recuperable, se fueron reparando pisos y paredes; se renovaron las aberturas cuyo estado era irrecuperable y por fín, los cortinados, muebles y sistemas fueron puestos a nuevo. Sólo había sido posible recuperar la lucarna original, cuatro vitrales y medio centenar de genuinas sillas “Thonet” (que se instalaron en la “tertulia”)

Finalmente, tras catorce años, el éxito coronó este esfuerzo realizado por toda una comunidad que entendió que era su responsabilidad, salvar este polo difusor de cultura y satisfacción estética: El Teatro Español, se reinauguró el 12 de octubre de 1992, mediante un acto que formó parte de los festejos por el V Centenario del descubrimiento de América.

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