EL PALA PALA

En Tucumán, Salta y Santiago del Estero, se baila una danza que se conoce como el “Pala Pala” cuyas características musicales y coreografía son semejantes a las de cualquiera otra de las llamadas “picarescas”. Es un baile de origen europeo y cortesano, que, como danza independiente, carece de historia documentada, lo que sumado a lo reducido de la zona de la República Argentina donde se la conoce, llevan a la conclusión de que no es una danza tradicional distinta a cualquier otra, sino que es una derivación de alguna otra preexistente. Examinada su historia y recorrido, resulta que en efecto, el “Pala Pala” es una continuadora de la “Mariquita”, que tuvo el mismo origen y  cuyos textos diferentes, le dieron su nuevo nombre. La comparación de su estructura poética, de su coreografía y de sus componentes musicales, nos revela la casi total identidad entre ambas danzas.

El primero en mencionar el “Pala Pala” fue ANDRÉS CHAZARRETA y la caracterizó como “danza quichua”, lo que permitió, que erróneamente se le adjudique una acción pantomímica, que no tiene nada que ver con su naturaleza y origen. El “Pala Pala” es la “Mariquita” y la “Mariquita” es un baile galante que en los salones de Lima gozó de gran aceptación desde principios del siglo XIX y que después se difundió por diversos países del continente. La tradición oral nos dice que los danzantes, imitan los movimientos del animal, cuyo nombre lleva la danza (Pala Pala significa cuervo en idioma quechua) y que estas aves en su vuelo, a veces se acercan y otras se alejan como para quitarse la presa que alguno de ellas lleva en su pico. Otra versión asegura que los bailarines imitan los movimientos del cuervo al levantarse de las osamentas o carroñas que lo alimentaban y cuando picotean esa carne. Una tercera, apoyada por JORGE M. FURT dice que a medida que el texto nombra diversos animales, los bailarines imitan su vuelo y demás características. Si el verso dice “palito”, los bailarines vuelan, si cloquea, cloquean, si dice gato, corren en pos de la perdiz

Finalmente, en 1925 apareció otra versión, que quizás sea la más acertada: Ese año, la compañía de espectáculos criollos “Arte de América” imprimió sus programas diciendo: ”El Pala Pala (cuervo), persigue  la presa elegida y revolotea a su alrededor, tratando de cansarla. Según los versos citados al pie, parece que la concepción popular de esta danza, sería que el Pala Pala es ayudado en sus propósitos por aves  y reptiles,  los que con sus variadas melodías, tratan de marear a las víctimas, para que sea más fácil la conquista”

A partir de aquellas representaciones teatrales, empezó a extenderse por todo el país el “Pala Pala” y cada aficionado o profesional creyó conveniente añadirle algún detalle de su propia cosecha e ingenio, tanto a su esencia musical o coreográfica, como a su origen, llegando algunos de ellos, incluso, hasta asignarle a esta danza un origen indígena, teoría que debe ser absolutamente desechada.

Nada es aborigen en el “Pala Pala”. Ni la música, ni los textos (salvo palabras del quichua en la seguidilla española), ni las evoluciones, ni el sentido mismo de la danza. Si por sugestión de la poesía, los bailarines pretenden imitar las evoluciones que hace el cuervo, apenas tenemos un modo de hacer producto de espontánea asociación popular, en ningún caso relacionado con el animalismo primitivo. Y si en estas danzas hubiera quedado oculto un verdadero

Resto de arcaico programa imitativo, con él habría llegado a América, puesto que los bailes criollos, no son otra cosa que los antigüos bailes cortesanos europeos (extraído de “Bailes tradicionales argentinos” de Carlos Vega)

 

2 Comentarios

  1. Anónimo

    👍👍👍👍✌

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  2. Anónimo

    El

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