EL COQUENA

El Coquena  es la deidad protectora de las vicuñas, las llamas y los guanacos. Su apariencia física es la de un hombrecito con rasgos indígenas, que viste un gorro de lana o un sombrero de pieles, sandalias, casaca, calzón y un poncho. Atraviesa los cerros silbando y mascando coca. Vigila desde los montes, ocultán­dose de la mirada humana, y cuida de que los cazadores malintencionados no ata­quen a sus majadas con armas de fuego. Por eso, dice el folklore puneño, cuando se observa que los animales van siguiendo el rumbo, guiados por un arriero invisible, es que el Coquena”  los est´ña dirigiendo  por los montes para que no se pierdan, ni se lastimen y no sean atacados.

Otra de las tareas divinas de esta deidad es conducir por la noche rebaños cargados de oro y plata que extrajo de las minas cordilleranas a fin de que estas riquezas no se agoten. A veces ofrece estos bienes a los cazadores que le tributan ofrendas, a los que se han arrepentido profundamente de sus acciones y prometen no volver a matar, o a quienes hayan salvado alguna cría. Si el·Coquena” descubre que algún cazador atentó contra sus majadas, es capaz de propinar los peores castigos.

Cuentan que en Tilcara ofreció a un cazador una grey cargada de plata a cambio de que éste abandonara su cacería. Cuando un cazador rapaz y ambicioso se enteró del hecho, salió a matar vicuñas para atraer así a la divinidad, pero el “Coquena” lo apresó y lo castigó por su ambición, condenándolo a pastorear eternamente una majada de animales.

 

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