EDIFICIO “LA INMOBILIARIA (1910)

Esta obra del italiano LUIS BROGGI, que obtuvo el “Premio Nacional de Arquitectura”, se comenzó a construir en 1898 y finalizada la misma, fue inaugurada en 1910. Está ubicado en la Avenida de Mayo entre San José y Luis Sáenz Peña. En la planta baja hay negocios que lamentablemente han modificado su arquitectura original, pero se mantienen las puertas de entrada con ornamentaciones de hierro forjado. El arquitecto suma clasicismo a una obra ecléctica con claro sello “art nouveau”  italianizado, se trata de una tendencia modernista con gran libertad compositiva.

La importante volumetría (30 metros  de ancho, 6 pisos de altura de 5,5m de alto cada uno), es tratada por Broggi de diferentes maneras: la planta baja cuenta con sutiles aberturas al nivel peatonal y más restringidas en el entrepiso. En el primer piso, con el juego de columnas y arcadas, define una gran loggia. El segundo piso es ocupado por un balcón de hierro forjado en contraposición con el resto del frente que no posee otras perforaciones. Este nivel, el tercero y el cuarto se entrelazan verticalmente. El quinto es una galería de terminación horizontal cuya profundidad contrasta con la loggia del primero.

El eje simétrico realza el cuerpo central coronado con dos torrecillas que enmarcan el mosaico veneciano con el nombre del edificio en el centro. También hay dos nichos donde se reproducen las esculturas de Venus y Apolo. Por último, sobre los ochavados ángulos de sus esquinas, los cuerpos que articulan la fachada, son exaltados con dos altas y esbeltas cúpulas, construida cada una en hierro y zinc. Mide 14 metros y pesa 800 kg. La que da a la calle Luis Sáenz Peña, consta, también, de un cupulín y un pararrayos. Desde 1910 corona el edificio junto a su “melliza” sobre la calle San José. Una de ellas sufrió un accidente en el año 1994, cuando a causa de un rayo y fuertes ráfagas de viento, la cúpula quedó literalmente suspendida en el aire durante 22 días, atada apenas con sogas y cables. Fue descolgada en un espectacular operativo que duró 14 horas y costó 20 mil dólares; estuvo abandonada en un predio de la Policía Federal en Barracas y finalmente fue desarmada y reconstruida, recuperando su lugar en lo alto de la torre en el año 1998.

El “Palacio Heinlin” como se lo conoció en sus primeros años por el comercio que ocupaba todos los locales de la planta baja, fue propiedad de la compañía de seguros “La Inmobiliaria”, que le dio el nombre, y puede considerarse un testigo imponente de casi 100 años de historia.

Un dato anecdótico: en uno de los negocios de la esquina de San José fue exhibido durante muchos años el famoso león de Ferroquina Bisleri. Hoy, un tanto alicaído a causa de los años y las polillas, descansa, en beneficio de la nostalgia, en el Museo de la Ciudad (Solsona, Hunter, Conde,  “La Avenida de Mayo, un proyecto inconcluso“, Peña, José M.: “Francesa, española y porteña…”  en “Avenida de Mayo, su historia”, Buenos Aires, Fundación Banco Boston, 1989).

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