BROCHERO, JOSÉ GABRIEL DEL ROSARIO  (1840-1914)

JOSÉ GABRIEL DEL ROSARIO BROCHERO, el cura Brochero, también  conocido por los argentinos como el “cura gaucho” por su costumbre de predicar el Evangelio con el lenguaje de su gente para hacerlo comprensible;  fue un sacerdote argentino que tuvo méritos suficientes para ser santificado para la autoridad eclesiástica. Fue siempre un hombre que puso mucha energía para lograr el desarrollo de la zona de la provincia de Córdoba en la que predicó, al tiempo que impulsó una gigantesca obra evangelizadora. Algo que hizo, suelen subrayar, en una época en que la feligresía local estaba desperdigada en un radio de 120 kilómetros, y con precarias vías de comunicación.

Nació en la Villa Santa Rosa de Río Primero, provincia de Córdoba, el 16 de marzo de 1840. Era el cuarto de diez hermanos, integrantes de una familia de humildes agricultores, profundamente religiosos (dos de sus hermanas tomaron los hábitos). A los 16 años, el 5 de marzo de 1856, José Gabriel ingresó en el Seminario “Nuestra Señora de Loreto” en la ciudad de Córdoba y el 4 de noviembre de 1866 fue ordenado sacerdote. Primero desempeñó su ministerio sacerdotal en la catedral de Córdoba y luego fue  Cura Párroco en la ciudad de Córdoba, mintras simultáneamente se desempeñaba como Prefecto de estudios del Colegio Seminario Nuestra Señora de Loreto. En diciembre de 1869 asume el Curato de San Alberto y para llegar hasta Córdoba, para hacer ejercicios espirituales, a la gente del Curato, que vivía incomunicada y desparramada por las sierras, le  hacían falta tres días a lomo de mula, recorriendo largas distancias a través de tierras  y climas inhóspitos.

Condolido por esta situación que obligaba a sus feligreses a sufrir tales penurias,  decidió evitárselas, concurriendo él personalemnte hasta sus hogares, para llevarles la palabra de Dios. A partir de entonces, para atender a su dispersa feligresía montaba su mula y realizaba largas y penosas marchas hasta sus propios hogares y allí dondo hubiera algún necesitado de alimetnto o de ayuda, iba el cura gaucho montado en su mula, al encuentro de su gente. Así veía sus necesidades y buscaba la forma para poder ayudarlos. Con y para sus fgeligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encuentran, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir. También construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes.

En 1875 decide trasladarse a la Villa del Tránsito, actualmente llamada “Villa Cura Brochero” e instalar allí su propio curato. Con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la Villa que fue inaugurada en 1877 y a partir de entonces grupos de hasta  700 personas comienzaron a llegar en busca de la palabra de Dios en boca del Cura Gaucho. Ttal como sucede hasta el día de hoy, que es incesante la peregrinación de fieles a esta Casa de Retiros instalada en medio de la sierra cordobesa.

En su afán de asistir a todo aquel que necesitara su presencia, no dejo de lado el llamado de moribundos y enfermos. Y fue quizás, bebiendo del mismo cuenco con alguno de ellos, o por no rechazar el mate que se le ofrecía, que se contagió de su mal. Enfermó de leprac y debido a su enfermedad, renunció al Curato, viviendo unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero respondiendo a la solicitud de sus antiguos feligreses, regresó a su casa de Villa del Transito, donde el 26 de enero de 1914 murio leproso y ciego. Fiel al  lenguaje popular que le era característico, sus últimas palabras fueron: “Ahora tengo ya los aparejos listos pa’l viaje”. Pocos días después de su muerte, el diario católico de Córdoba escribió: “Es sabido que el Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba, porque visitaba largo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí”.

El proceso de canonización del cura Brochero se inició en la década de 1960. Fue declarado venerable por el papa Juan Pablo II en 2004. Fue beatificado en la pequeña localidad cordobesa de Villa Cura Brochero el 14 de septiembre de 2013 y por fin, el 16 de octubre de 2016 fue canonizado en Roma por un compatriota suyo, el papa Francisco. Así, el cura Brochero se convertió en el primer santo que nació y murió en Argentina.

“José Gabriel del Rosario Brochero fue un pastor dotado de gran espíritu de sacrificio y de extraordinaria caridad pastoral y social”. Así lodestacó el decreto relativo a las virtudes heroicas del sacerdote argentino, ya considerado siervo de Dios. «Sirvió a la pobre gente del campo, compartiendo su vida con ellos y promoviendo su elevación humana y religiosa. Murió leproso y ciego», agregó el texto que dio a conocer el Vaticano en oportunidad de declararlo “venerable”.

Su espíritu y vocación pastoral siguen vivos en el corazón de los argentinos y en dos libros que escribió, quizás durantes los descansos que le imponían las largas marchas que emprendió para asistir a sus feligreses: “Escritos y sermones” y “Yo soy yo, J.Gabriel Brochero”.

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