ASTILLEROS

ASTILLEROS. Hasta el siglo XIX, la Argentina sólo contaba con unos pocos astilleros y aún hoy, los que hay, no alcanzan para suministrar los barcos necesarios para cubrir la demanda del comercio y de las flotas mercante y de guerra del país. Durante la época colonial, los astilleros se hallaban localizados aguas arriba de Buenos Aires, en zonas cercanas a Entre Ríos, Corrientes y aún el Paraguay y allí se construían barcos para el tráfico fluvial. A veces había carpinteros o constructores de buques que operaban por cuenta propia, pero en razón de la falta de madera y de infraestructura adecuada, en general, los barcos se compraban a los comerciantes que llegaban al puerto de Buenos Aires. A principios del siglo XIX, estimulados por el gobierno, sobre el Riachuelo se instalaron algunos astilleros que encararon una incipiente industria naval, lo que unido al esfuerzo de otros emprendedores que fabricaron piezas de artillería, permitió contar con algunas unidades que fueron destinadas a la guerra con Brasil primero y terminada ésta, barcos a vapor para el comercio fluvial.

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