ALMUERZO CHICO

Hoy el habitante urbano se desayuna con una taza de café o té con leche, algunas tostadas y quizás, pan manteca y dulce. Pero semejante alimentación no era suficiente para los hombres de campo, que salían al aclarar el dóia de sus casas y ya no regresaban hasta el mediodía, después de una intensa y agotadora jornada de trabajo. Por eso, esta gente, después de tomar unos “cimarrones”, hacía una comida a la que llamaban “almuerzo chico”. Consistía en un “churrasco”, (bife de vacuno), cocinado sobre la cocina de hierro, un trozo de carne asada o una cazuela de puchero, asentando lo que haya comido con unos “amargos” o con un vaso de vino. Entonces sí se sentían en condiciones de volver al trabajo “duro y parejo”. En algunas regiones del país, a este “almuerzo chico”, se lo llamaba “hacer la mañana”.

 

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