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VARELA, FELIPE (1821-1870)
Caudillo de la provincia de Catamarca, líder indiscutido de las montoneras que actuaron alrededor de la década de 1860. Nació en Catamarca en 1821 y a principios de la década de 1840 se unió a los unitarios en contra de Rosas. Fue con ellos a Chile, en donde se incorporó al ejército chileno. Luego de la caída de Rosas en 1852, regresó a la Argentina y se unió al ejército de la Confederación.
En 1862, luchó bajo las órdenes de URQUIZA en Pavón. Se unió al Chacho (general ÁNGEL VIENTE, EL CHACHO, PEÑALOZA en su sublevación contra las autoridades nacionales de Buenos Aires y como protegido de éste, lo nombraron jefe de policía en La Rioja. En 1863 invadió Catamarca y combatió en varias batallas tales como Las Playas y Lomas Blancas; luego del asesinato de El Chacho, Varela se refugió en Entre Ríos, sirviendo nuevamente a las órdenes de URQUIZA; más tarde volvió a Chile.
VARELA se había convertido en un federal convencido y en opositor del gobierno de Buenos Aires entonces en manos del presidente BARTOLOMÉ MITRE y de la Constitución reformada de 1853; como tal, pasó a ser el sucesor de El Chacho y líder del alzamiento de las provincias andinas contra el gobierno de MITRE, que consideraban que amenazaba sus derechos provinciales tradicionales y los nuevos constitucionales.
Entre 1867 a 1869, ayudado por caudillos tales como los SAÁ de San Luis, VIDELA de Mendoza y otros, mantuvo el noroeste en desorden; sus tropas estaban integradas por montoneros chilenos y argentinos que empleaban libremente la violencia para lograr sus propósitos; durante un tiempo (1867-1868), VARELA fue gobernador de Catamarca y tuvo influencia en las políticas de las provincias vecinas, en especial en Salta y Jujuy; él y sus montoneros han sido acusados históricamente, en especial por sus enemigos de la costa, de haber cometido todo tipo de atrocidades y a esta acusación se le sumó la de traición, ya que Varela aumentó sus actividades contra el gobierno durante la Guerra con el Paraguay —a la que él y sus seguidores se oponían.
MITRE se vio obligado a desviar los soldados del Paraguay y a regresar para sofocar la amenaza de VARELA a la seguridad nacional y a la autoridad; las “picas y lanzas” de este último — armas tradicionales pero anticuadas— no fueron amenaza alguna para el equipamiento militar más moderno y para la potencia de fuego de MITRE por lo que la revolución fue vencida. VARELA fue vencido en la batalla de Salinas por PEDRO VORVALÁN y el 12 de enero de 1869, ya enfermo, regresó al exilio chileno por última vez y allí falleció el 4 de junio de 1870.
FELIPE VARELA fue el último de los montoneros del siglo XIX y su muerte marca el fin de una era —una era que se cerró, en realidad, por la introducción (en la década de 1870) de los ferrocarriles y las líneas telegráficas que unían el oeste con la costa y por la difusión del uso de alambrados de púas y por otros cambios, todos destinados a disminuir las diferencias políticas y económicas entre el interior y Buenos Aires; en consecuencia, los historiadores argentinos modernos suelen considerar a. Varela un líder político —el último del grupo donde revistaron Artigas, Ramírez, Quiroga, Chacho Peñaloza para oponerse enérgicamente a que la organización política de la Nación se hiciera desde la capital federal en Buenos Aires— (ver Montoneros y las provincias andinas involucradas). Véase «Las montoneras. Invasión a Salta por el célebre montonero Felipe Varela, (1921).