UNA HAZAÑA DE LUIS PIEDRABUENA (00/02/1873)

En febrero de 1873 LUIS PIEDRABUENA zarpó a bordo de su bergantín «Espora» (ex Nancy), desde Punta Arenas con destino a la Isla de los Estados, con el propósito construir una fábrica para producir aceite de pingüino en la misma y comercializarlo. Al llegar a la Bahía Franklin, fondeó en la caleta Lacroix, pero fue sorprendido por un fuerte temporal que arrastró a su nave hacia la costa de la Isla “Año Nuevo”, haciéndola naufragar en marzo de 1873.

PIEDRABUENA y sus hombres de a bordo pudieron salvarse del desastre y llegaron a la costa oeste de la isla, junto con los restos de su nave, que fueron arrastrados por la corriente. Superados los primeros momentos de angustia vividos, comprendiendo que nadie vendría  a rescatarlos y alentados por bravo capitán, todos se pusieron a contruír una embarcación que los sacara del triste destino que les esperaba, sin quedaban allí.

Utilizando algo del material que pudieron rescatar de los restos del “Espora” y madera existente en la Isla, sin planos, con las pocas herramientas de las que disponía y con la colaboración de sus hombres, que por momentos estaban enfermos o desanimados, PIEDRABUENA construyó una embarcación tipo cúter (1),en un plazo de apenas 72 días lo que constituyó una verdadera hazaña, a pesar de que algunos estiman que pudo haber utilizado partes que habían quedado enteras del buque destruido y que por eso pudo haberlo hecho en tan poco tiempo.

En homenaje a su primer hijo varón (que ya había fallecido), le puso el nombre de “Luisito” a su barco y con su gente se lanzó nuevamente al mar, para tratar de llegar de regreso a Punta Arenas, puerto al que felizmente llegó a fines  del mes de mayo del mismo año. Permaneció allí por espacio de varios meses, al abrigo de los temporales y fríos que son propios de los mares del sur y en agosto se lanzó nuevamente al mar, esta vez a bordo del Luisito.

En su trayecto se encontró con seis náufragos del bergantín inglés “Eagle” que se habían refugiado en un roquedal de la costa y los llevó a salvo hasta Punta Arenas. Volvió a zarpar y nuevamente el estino cambió su rumbo, porque debió salvar a la tripulación del buque alemán Doctor Hansen que con grandes averías provocadas por el hielo, estaba próximo a naufragar. Una vez que los dejó a salvo en Punta Arenas, decidió continuar su viaje recorriendo las costas de la Patagonia Argentina navegando en el cúter “Luisito” y así llegó a Buenos Aires a fines de 1874.

Pero aquí no termina la historia del “Luisito”. En 1875 PIEDRABUENA ya estaba nuevamente en Buenos Aires  y cuando el diputado FÉLIX FRÍAS, conociendo  sus experiencias y conocimientos del sur de la patria, le solicitó su ayuda para resolver los problemas limítrofes que existían con Chile. Y así quedó sellao el destino del “Luisito”, porque PIEDRABUENA, para solventar el costo del viaje y la realización de esa gestión, que aceptó realizar, tuvo que vender el barco a fines de 1876

(1).- El Cúter “Luisito” tenía timón “a caña”, 10,66 metros de eslora (largo), 4 metros de manga (ancho), un puntal de 1,52, un calado medio de 1,40 metros y desplazaba 14 toneladas. Tenía un solo palo con vela trapezoidal, foque y trinquetilla. Una escotilla a proa y un tambucho a popa.

1 Comentario

  1. Anónimo

    Interesante relato del Comandante Piedrabuena. Un Patriota conocido por pocos. Gracias por acercar nuestra Historia en estos parajes del Sur que nuestros gobernantes de entonces no supieron ver el valor estratégico y económico del estrecho de Magallanes por ejemplo. Interesante es conocer detalles acerca del Proyecto de la Colonia argentina en San Gregorio que no llegó a concretarse. Saludos Cordiales.

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