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PARROQUIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE TIGRE (1774)
La Iglesia Parroquial de Tigre conocida como La «Parroquia de la Inmaculaa Concepción», está situada sobre la calle Liniers 1560 de la localidad de Tigre, en la provincia de Buenos Aires. Tiene una planta rectangular con una nave central y dos cruceros y conserva ese hálito que solo el tiempo y los acontecimientos que las tienen como testigos, depositan en antiguas construcciones. Hay en ese templo de la fe cristiana, un aire del pasado, austeridad, quietud, serenidad, tibieza y alegría que invita a la meditación.
Surgió en 1750, en aquellas lejanas épocas del virreinato cuando los primeros audaces colonos tenían que cuidar sus posesiones y desafiaban con su coraje los ataques de los aborígenes hostiles y también de los mismos españoles, obligados a la rapiña por las duras condiciones de vida que habían encontrado en estas tierras, que no eran lo que se les había dicho para embarcarlos en la aventura de la conquista. Pumas, yaguaretés y alimañas se sumaban para hacer más difícil la vida en el lugar y fue entonces que llegaron los primeros sacerdotes franciscanos, con su sayo como única arma.
Hasta allí llegaron los sacerdotes franciscanos y con la ayuda de los vecinos, en 1759 construyeron una Capilla que se llamó “Santa María” en el pago de Las Conchas (llamado Tigre a partir de 1954) y años más tarde, se iniciaron las gestiones para la construcción de la Parroquia. En 1770, el obispo MANUEL ANTONIO DE LA TORRE resolvió elevar a la categoría de “viceparroquia” a la de Las Conchas bajo la advocación de la “Inmaculada Concepción del Puerto de Santa María de las Conchas”. Era una Iglesia de adobe a dos aguas con rojas tejas coloniales y con una cruz y un campanario, en lo alto de su “mojinte”.
Y fue alrededor de ese pequeño y humilde Templo que a partir de 1774 comenzaron a instalarse numerosos pobladores, dando origen a un nuevo pueblo que con el tiempo, pasó a ser conocido con el nombre de “Tigre”, pero en agosto de 1820, una gran crecida del río de Las Conchas (hoy Reconquista), provocó el derrumbe de muchos edificios, entre ellos, el de esa pequeña Iglesia, que pudo ser reconstruida con la ayuda de los vecinos, recién en 1832
Pero un largo camino debía recorrer todavía la historia de la Iglesia Parroquial de Tigre para constituirse como tal. Derruida por la acción del tiempo y la violencia de la Naturaleza, refaccionada y reconstruida varias veces, tiene en sus muros tanta historia como la misma ciudad de Tigre que la cobija y aunque se trata de una iglesia sin la fastuosidad de los grandes templos, tiene el aliento de siglos de generaciones de devotos, que la ennoblece.
En 1876, el presbítero MANUEL IBARROLA, se dice que siguiendo una sugerencia de un arquitecto llamado BALBÍN, decide voltear los viejos y castigados muros y le encarga la obra al ingeniero ADOLFO BÜTNER que ´siguiendo un diseño de los ingenieros NICOLÁS y JOSÉ CANALE, y contando con la participación final del arquitecto JUAN A. BUSCHIAZZO, construye una nueva estructura con paredes de ladrillos con argamasa de cal y arena y revocados en las dos fachadas y una bóveda con artesanados de yeso que embelleció con adornos que imitaban los templos góticos europeos del siglo XIII. La nueva iglesia, que incluía la lindera y particular casa para los clérigos, contaba con cinco altares con una imagen de Cristo de tamaño natural en uno de ellos. Se terminó de construir en 1878 y la nueva Iglesia, hoy conocida como “La Redonda” (1), fue Consagrada el 28 de mayo de 1881.
Con un diseño circular muy particular, inspirado en el Panteón Romano de Agripa, tenía influencias del neorrenacimiento italiano y una decoración histórica de principios del siglo XX, lo que le daba una impronta distinguida y sobria y genera un ambiente de paz y recogimiento, creando una atmósfera íntima y centrada hacia el altar mayor.
Pero no todo estaba dicho en torno a esta singular Iglesia. En 1944 un grupo de sus vecinos, funda la “Asociación Santa María de las Conchas” y decide reconstruirla para que recupere las mismas características que tuvo entre 1820 y 1880 y le encargó la obra al arquitecto ENRIQUE LANÚS, quien, luego de una ardua tarea, dio por finalizado el trabajo en 1945.
Tiene una fachada simple y sencilla, pero espléndida y entre dos pequeñas torrecillas, la “espadaña” característica de la arquitectura románica. Paredes de ladrillo revocadas y bóvedas imitando la piedra, pisos de baldosas decoradas y ventanas con «vitreaux» son sus características.
Posee además cinco retablos, enriquecidos con la imagen de la Inmaculada Concepción que fue entronizada en el altar mayor en cuya cabecera, una Cruz, que colocada en un alto pie de hierro, abre sus brazos para recibir el Crucifijo con las puntas rematadas como los clásicos dibujos coloniales; el Sagrado Corazón en el crucero de la izquierda, San José en el de la derecha y el Cristo Crucificado en una pared lateral de la nave, las cuales subsisten hasta hoy, lo mismo las tres campanas que se encuentran en la espadaña
Dijo este respecto la historiadora Lilia Z. de Perini, en un reportaje que el periodista Luis Albero Arias le hiciera para el Diario Clarín de Buenos Aires: “Se llegó nuevamente así a lo que es hoy, ese conglomerado esbelto y elegante, que conmemora el pasado por sí solo. Reúne una fachada de sencillez espléndida con dos estilizadas torrecillas y una espadaña que se eleva como una plegaria más. Que conserva entre sus tesoros un antiguo órgano donado en 1923, un Sagrario con artísticas puertas de plata maciza repujada de procedencia hispanoamericana; repisas de mármol blanco de Carrara y recios candelabros de pie de hierro forjado”.
(1). No confundir con la Iglesia que está en el Barrio Belgrano, que también es conocida como «La Redonda».