NUMISMÁTICA. MONEDAS DE LA CONFEDERACION ARGENTINA (26/01/1854)

El Gobierno de la Confederación, instalado en la ciudad de Paraná, decretó el 26 de enero de 1854 la acuñación de cien mil pesos en monedas de cobre del valor de uno, dos y cuatro centavos. El decreto detallaba el tamaño y peso de las piezas, estableciendo su diseño en la siguiente forma: “Sobre todas ellas se estampará en el anverso y en la parte central, un sol, y en la circunferencia “Confederación Argentina 1854” ( siendo entendido que puede usarse de abreviatura en caso necesario). En el reverso, en el centro, un centavo, o dos o cuatro, según corresponda, y en la circunferencia: “Tesoro Nacional – Banco».

Considerando el gobierno que esta “acuñación no puede hacerse por ahora y con la brevedad que el caso requiere, en los establecimientos de crédito de la Confederación”, establecía que la fabricación de estas monedas “se contratará y pedirá a Europa”:

Se trataba de la emisión de 50.000 ejemplares de cuatro centavos, 25.000 de dos y 25.000 de uno y la acuñación de estas monedas era la conse­cuencia de la creación de la Administración General de Hacienda y Crédito Público de la Confederación, con las atribuciones de un Banco Nacional de emisión. Por ello, mientras se tramitaba la acuñación, se la autorizó a emitir vales por fracciones menores de cuatro reales.

La primera partida de monedas, por la perfección de las piezas, hace presumir que fueron acuñadas en Inglaterra, ya que la documentación referente a estas gestiones se ha perdido. JOSÉ DE BUSCHENTAL, pintoresco y controvertido personaje que siempre se hacía preceder de su título de Caballero de la Orden de Isabel la Católica y gentilhombre de S. M. la Reina de España y que había realizado otros importantes negocios con el gobierno de URQUIZA, tomó a su cargo por contrato del 8 de noviembre de 1854 la acuñación de una nueva partida de monedas de cobre, que fueron fabricadas en la Casa de Moneda de Río de Janeiro, llegando en sucesivas partidas al puerto del Rosario. Una ley del 18 de enero de 1855 las declaró moneda nacional, debiendo ser recibidas por su valor nominal en las oficinas fiscales de la Confederación.

Estas fueron las primeras monedas de circulación nacional, después de las amonedaciones patrias de 1813 y 1815 y las primeras que consignan la palabra centavos.

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