LOS ADELANTADOS EN EL RIO DE LA PLATA (21/05/1524)

El “Adelantazgo”, fue una institución nacida en la Península Ibérica en el siglo XI durante la reconquista de España de manos de los moros, con el objeto de adelantar las fronteras y repoblar esas zonas reconquistadas.

En 1524, cuando la presión de Portugal, disconforme con los extensos territorios que le habían sido concedidos por medio del Tratado de Tordesillas, se hizo insostenible ante el continuo envío de expediciones a los territorios de América, vulnerando el derecho soberano de España sobre los mismos, el sistema se transfirió a América en algunas áreas, fundamentando la decisión, en la necesidad de evitar el avance de Portugal sobre estas tierras.

El rey Carlos V resolvió para ello, confiar esta empresa a un hombre munido con poderes especiales y superiores a cualquier otro de los conquistadores y al no hallar en el marco de la organización política de aquel entonces, título adecuado para éste, estimó que el que mejor se ajustaba al que encabezara esta misión, sería el de “Adelantado”. Recuperaba así vigencia un antiguo cargo de probado éxito y que perduró hasta fines del siglo XVI, es decir, hasta terminar el período de la conquista (ver Instituciones Hispanoamericanas)

Dispuso entonces, el envío de contingentes armados hacia estas tierras, para consolidar la ocupación de las mismas bajo la soberanía española y en parte, con la esperanza de abrir una ruta más corta hacia las minas de plata andina, así como también para incrementar las dimensiones del imperio.

Al frente de los mismos, debían ponerse hombres, que con cargos de orden militar, a su propio costo y riesgo, debían ocupar en nombre de la corona, las tierras descubiertas por CRISTÓBAL COLÓN y administrarlas luego, bajo la competencia y de acuerdo a las leyes hispánicas.

Los funcionarios favorecidos obtenían el Adelantazgo por una o dos vidas, o a perpetuidad. Dependían del Consejo de Indias y el territorio sometido a su jurisdicción y la autoridad que ejercían sobre éstos, se llamaba “adelantazgo” y el “Adelantado” estaba facultado para repartir tierras y organizar encomiendas de indios, como gobernador, capitán general y alguacil mayor de su jurisdicción. Asimismo, tenía facultad para promulgar ordenanzas y acuñar moneda.

Fue entonces, que, asumiendo como “Adelantados de la Corona”, nobles, deseosos de aventura y riquezas, a su propio riesgo y costo, se lanzaban a estas tareas, a cambio de excepcionales poderes políticos y militares, importantes recompensas y oportunidades económicas.

Cuatro fueron en total, los Adelantados que cumplieron efectivamente con sus mandatos (1): Pedro de Mendoza (1536-1537), Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1542-1544), Juan Ortíz de Zárate (1574-1576) y Juan Torre de Vera y Aragón (1578-1587), que heredó el título al casarse con Juana, la hija Juan Ortíz de Zárate y de la princesa inca Leonor Yupanqui.

El 21 de mayo de 1524, en Toledo le otorgó la Capitulación al piloto mayor del reino PEDRO DE MENDOZA para la conquista y población del Río de la Plata, otorgándole el título de Adelantado y Capitán General  de esas tierras y el 19 de julio de ese mismo año se firmaron los correspondientes protocolos. Así fue erigido el primer Adelantado que ejercería tales funciones en las colonias del Río de la Plata. Incluyendo a MENDOZA, desempeñaron ese cargo, un total de cinco funcionarios cuyo méritos y vigencia de sus respectivos mandatos, consignamos a continuación:

Pedro de Mendoza, Primer Adelantado (1524-1537)
Fue Pedro de Mendoza y Luján (1534-1537), Destacado militar nacido en el seno de una familia noble. Nombrado por Carlos V, salió de San Lúcar de Barrameda con 11 naves y llegado a estas tierras, fondea en lo que hoy es la boca del Riachuelo.

El 3 de febrero de 1536 levantó un “Real” (asentamiento o poblado miserable) al que llamó “Puerto de Santa María de los Buenos Ayres” que al poco tiempo fue atacado por los querandíes y debió ser abandonado en 1541 por orden de Irala. En el combate de Corpus Christi muere su hermano y funda Luján (allí nacerá la actual ciudad de Luján).

En 1537, envía a Ayolas en busca de víveres. Mendoza, enfermo, deja a cargo de la expedición a su segundo, Ruíz Galán (hasta que regrese Ayolas) y regresa a España. Ayolas deja a Irala y se dirige al Chaco en busca de una comunicación con el Perú (otros dicen que fue en busca del oro de los Césares).

El 2 de enero de 1537 a orillas de río Paraguay Ayolas funda “La Candelaria”. Llega hasta la provincia de Charcas (actual Bolivia) y cruza la región del Chaco por primera vez. Regresa a “La Candelaria”, que ya había sido abandonada en setiembre de 1537 y allí muere durante un ataque de los aborígenes payagúaes.

En 1541, Ruíz Galán y Jerónimo Luis de Cabrera trasladan la sede del gobierno a Asunción e Irala ordena abandonar Buenos Aires y envía sus pobladores a Asunción.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Segundo Adelantado (1541-1547)
En 1537, Carlos I nombra a Álvar Núñez Cabeza de Vaca para que asuma como Segundo Adelantado y éste, luego de una larga marcha, recién en 1541 toma posesión de su cargo(1541/1545). Explorador y conquistador español que exploró la costa sur, de los actuales territorios de Norteamérica y Méjico, incorporando al Virreinato de Nueva España, los actuales territorios de Florida, Alabama. Missisipi, Luisiana, Texas, Nuevo Méjico y Arizona y el norte de Méjico.

En marzo de 1541 llega a Santa Catalina. Manda parte de su gente por agua y él, marchando a campo traviesa llega a Asunción. Presenta sus poderes y nombra Maestre de campo a Irala, ordenándole ir a buscar un camino hacia el Perú y poner freno a los desmanes de los comenderos. Fracasa en su intento de atravesar el Chaco. Los colonos se sublevan, lo toman prisionero y nombran a Irala para que lo reemplace.

El 11 de marzo de 1542, luego de infinitas peripecias, llega por fin a Asunción. Martínez de Irala y Alonso Cabrera que estaban allí y que ya se habían desembarazado de Ruíz Galán, que entorpecía sus planes en la búsqueda de las “Sierra de la Plata”, no lo recibieron bien porque se veían despojados del mando absoluto en estas tierras que ejercían desde 1539.

Pero, obligado por su condición de militar, De Irala le entregó el mando, quedando, a su vez, como su segundo en calidad de Maestre de Campo. En Asunción habían encontrado refugio los sobrevivientes de la expedición de Pedro de Mendoza, quienes habían echado las bases de una colonia, completamente al margen del control de la corona española, y aquí es cuando las opiniones se dividen. Para algunos historiadores, Cabeza de Vaca era un aristócrata, altivo y autoritario que atacó severamente las uniones entre los españoles y los indígenas y que quiso transformar la ciudad en su feudo personal. Para otros, fue un hombre de principios, decidido a gobernar con justicia y defensor de los derechos de los indios (durante su gobierno atacó duramente las prácticas impuestas por los sistemas de “encomiendas” y “yanaconazgo”).

El 15 de octubre de 1542 debió reprimir insurrecciones de los indígenas de las tribus de los “agaces” y los “guaycurúes” y a fines de ese año, envió a Irala para que explore el curso superior del río Paraguay. El 4 de febrero de 1543, la desgracia se abate sobre la ciudad de Asunción.  Un incendio destruyó casi totalmente las instalaciones y el poblado. Sólo se salvaron algunas construcciones y sus pobladores, se ponen de inmediato a reconstruir todo, impulsados por Cabeza de Vaca, quien se multiplica en esta tarea.

Vuelta a la normalidad la vida en la ciudad de Asunción, el 8 de setiembre de 1543, Cabeza de Vaca dejando a Salazar de Espinosa a cargo de la ciudad, parte al mando de una fuerza de 400 hombres, 10 bergantines y una gran cantidad de indígenas, para realizar exploraciones que lo llevarán hasta el Chaco, en un intento, que fracasa, de llegar a las Sierras de la Plata.

Estando aún lejos de Asunción, se entera que la oposición a su liderazgo, durante el tiempo que él estaba de expedición, había logrado soliviantar a la población de Asunción, por lo que el 12 de marzo de 1544 decide regresar de inmediato a esa ciudad. Llegado a Asunción, se encontró con una abierta rebelión de los colonos, encabezada por Alonso de Cabrera, Felipe de Cáceres y otros oficiales.

Ante la presión sediciosa de éstos, a la que se suma la de algunos miembros de su tropa y de españoles residentes en el Continente, disconformes con su gestión, pero especialmente disgustados porque el Adelantado había dispuesto cancelar las “mitas” y “yanaconazgos”, Cabeza de Vaca es conminado a renunciar. Cabeza de Vaca hace un último intento para revertir la situación y secretamente nombra Teniente de Gobernador de Asunción a Salazar de Espinosa, el único capitán que le permanecía leal, pero éste no pudo imponer su autoridad. Convencido entonces de la inutilidad de su resistencia, el 12 de marzo de 1544, declina el cargo y es puesto en prisión junto con Salazar de Espinosa.

Destituído Cabeza de Vaca, de acuerdo con lo dispuesto mediante una cédula real vigente desde 1537, se realizan elecciones y por voto popular,  el 25 de abril de 1544, es elegido Domingo Martínez de Irala para que asuma como Gobernador de Asunción (1544-1556) y esta será la segunda vez que lo hace.

El 8 de marzo de 1545, Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue enviado a España donde lo juzgó el Consejo de Indias, bajo la acusación de querer convertir en rey, en vez de gobernador. Pasó 8 años en prisión, fue exiliado y más tarde absuelto.

Irala, ya como Adelantado, nombrado por los pobladores en virtud del derecho a elegir a sus autoridades, que las Leyes de Indias le otorgaban a los ciudadanos de sus colonias en Hispanoamérica, envía a Cabeza de Vaca a España y para mantenerse en el poder, permite abusos de los comenderos. Logra atravesar el Chaco, pero La Gasca lo obliga a retroceder. Retorna a Asunción y debe vencer a Abreu que se había autonombrado para reemplazarlo. Sus últimos años de gobierno fueron de progreso para la colonia.

Los hechos vistos por el padre Lozano
La rebelión contra Cabeza de Vaca se considera el más antiguo antecedente de la voluntad de independencia en tierras americanas y ese suceso y otros posteriores, los refiere así el padre Pedro Lozano: “A nuestro Adelantado Álvar Núñez, después de preso, lo sacaron en una silla de manos, para conducirle a las casas de García Venegas, donde le trataron con tal humanidad, que su albergue fue una oscura mazmorra con cincuenta soldados que se supone serían los más confidentes de los amotinados, y en cuya vigilancia pudieron descansar sin zozobra su ánimo inquieto y bullicioso”.

“Al sacar preso de su casa al Adelantado, muchos caballeros, que no se habían mezclado en la disposición de este atentado y sólo asistieron para evitar algún desmán, o que pudiese provocar la licencie de los sediciosos, se sintieron altamente ofendidos de que les hubiesen hecho el agravio de presumir que su pundonor era capaz de apadrinar una alevosía y tomando las armas pretendieron sacarle de las manos de los guardias y ponerle en libertad”.

“Pelearon con denuedo correspondiente a sus obligaciones, conociéndose en el valor con que obraban la calidad de los que manejaban las armas y el grande asunto en que se empeñaban de restituir a costa de su sangre al Adelantado en su gobierno porque no se dijese en ningún tiempo hablan echado en el esplendor de su fama el feo borrén de traidores”.

“Lo embarcaron por fin secretamente una noche; llevándole con suficiente escolta que le asegurase, y acordaron fuesen con él dos oficiales reales, Alonso de Cabrera, veedor y García Venegas, tesorero, para que con los autos obrados diesen cuenta al Real Consejo de los motivos que justificaban aquella resolución, en que no deja duda todo lo referido, abultarían mucho las calumnias, el odio, la pasión para dar cuerpo de delito aun a las acciones más justas del infeliz Adelantado”.

“Siguió el Fiscal del Consejo la causa contra el Adelantado y aunque en vista fue sentenciado en privación de oficio y desterrado a Orán con seis lanzas a su costa, empero esa revista le absolvió el Real Consejo declarándole inocente de cuanto se le imputaba; bien que por vía de buen gobierno se tomó el expediente de que no volviese al Río de la Plata por no resucitar con su presencia la memoria de sus ofensas y de los pasados escándalos; y se señaló renta vitalicia de dos mil ducados cada año sobre las aduanas de Sevilla, donde falleció con quietud y honra, siendo prior de aquel convento”.

La Historia ha confirmado luego, que detrás de la destitución de Cabeza de Vaca, sólo hubo intereses económicos, pues era mucho lo que perdían los colonizadores corruptos, si éste conseguía al fin que se anularan los sistemas de las encomiendas y el yanaconazgo, como lo propiciaba Cabeza de Vaca.

Irala, ya como Adelantado, para mantenerse en el poder, permite abusos de los comenderos y renueva su interés por hallas el “Tesoro de los Césares”. Logra atravesar el Chaco, pero La Gasca lo obliga a retroceder. Retorna a Asunción y debe vencer a Abreu que se había autonombrado para reemplazarlo. Sus últimos años de gobierno fueron de progreso para la colonia.

Juan de Sanabria, el Adelantado que no fue
En 1549, Juan de Sanabria, nombrado para que asuma como Tercer Adelantado, murió antes de poder asumir. Su viuda, doña MENCÍA quiso hacerse cargo del nombramiento de su esposo fallecido, pero al no permitírselo, pretendió que fuera su hijastro (Diego de Sanabria) quien lo hiciera. Pero don Diego tardó mucho en llegar a destino y cuando lo hizo, se encontró con que había sido reemplazado. Volvió de inmediato a España a reclamar sus derechos, pero ello nunca le fue reconocido.

Juan Ortíz de Zárate Tercer Adelantado (1567-1576)
Juan Ortiz de Zárate (1567-1576), conquistador y colonizador español que reemplazó al gobernador FRANCISCO ORTÍZ DE ZÁRATE, con sede en Asunción y que más tarde, en 1567, fuera nombrado tercer Adelantado del Río de la Plata en forma interina por disposición del virrey del Perú, el licenciado Lope Gracía de Castro y que luego fue confirmado para dos generaciones por el rey Felipe II de España.

En 1567, el virrey del Perú había nombrado a Ortíz de Zárate para que asuma como tercer Adelantado, pero mientras viajaba a España para firmar las Capitulaciones, el rey de España nombró a Felipe de Cáceres. Habiendo sido nombrados entonces, dos Adelantados, simultáneamente, la anarquía invade la Colonia, hasta que M. Suárez de Toledo pone orden. Juan de Garay, que había venido a América con Blasco Núñez de Vela y fundado Santa Cruz de la Sierra, es nombrado para que custodie las naves que conducirán preso a Felipe de Cáceres y al obispo La Torre. Garay en 1573 funda Santa Fe y explora el río Paraná. Sale al encuentro de su tío Fernando de Zárate y lo socorre en San Salvador.

Finalmente, el 8 de febrero de 1575, Juan Ortiz de Zárate llega a la ciudad de Asunción y al enterarse de que su Teniente de gobernador Suárez de Toledo no había apoyado a Felipe de Cáceres y había aceptado el cargo de gobernador interino, desautorizó toda su gestión —luego lo haría mediante “auto judicial” del 22 de octubre— y mandó a apresarlo por no haber prestado socorro a su antecesor, y de esta forma restableció en el cargo de teniente de gobernador de Asunción a Diego Ortíz de Zárate y Mendieta, quien lo había estado ocupando cuando Suárez de Toledo lo había dejado vacante.

Recordemos que hasta que llegó a Asunción, Juan de Garay había ocupado sus funciones y que había hecho casar a la hija de Zárate con Juan Torres de Vera y Aragón y que éste lo nombró Teniente Gobernador, Justicia Mayor y Capitán General. En 1580 Garay fundará Buenos Aires y el 22 de marzo de 1583 es muerto por los aborígenes en San Pedro. En 1584, Torre de Navarte es nombrado para que lo suceda.

Juan Torres de Vera y Aragón, Cuarto Adelantado (1577-1613)
Juan Torres de Vera y Aragón (1577-1613), conquistador y colonizador español que por haberse casado según testamento con la hija de Juan Ortíz de Zárate, llamada Juana Ortiz de Zárate y Yupanqui, se convertiría en el cuarto Adelantado y gobernador del Río de la Plata y el Paraguay.

 Juan Alonso de Vera y Zárate, Quinto Adelantado (1613-1627)
Juan Alonso de Vera y Zárate (1613-1627). Fue el quinto Adelantado y el primer y único mestizo que ocupó ese cargo. Nombrado por el rey Felipe III de España como “Caballero de la Orden de España y Adelantado del Río de la Plata, en mérito a que era descendiente directo de nobles españoles, nieto materno del tercer Adelantado Juan Ortíz de Zárate y descender del Emperador Inca TUPAC YUPANQUI.

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