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EL ABRAZO DEL ESTRECHO (14/02/1899)
En 1899, el presidente de la Argentina, general JULIO ARGENTINO ROCA, era consciente del peligro que significaba las irresueltas controversias de límites con Chile, principalmente la que involucraba a la región de la Puna de Atacama, un conflicto que se arrastraba desde el fin de la guerra del Pacífico, cuando Chile ocupó tierras que estaban en disputa entre Argentina y Bolivia.
Como no se había podido lograr un acuerdo en las negociaciones realizadas por los peritos y ya se estaba al borde de una guerra, el presidente argentino, decidió encontrarse personalmente con el presidente de Chile, FEDERICO ERRÁZURIZ ECHAURREN, para tratar de dar por terminada la disputa de límites que mantenían los dos países, poniendo término a la tensión diplomática existente entre ambos. Inauguraba así, lo que se conoce hoy como la “Diplomacia presidencial”, donde el presidente en persona, se involucra en los procesos decisorios de determinadas acciones políticas externas. Esta actividad, hoy tan común de los presidentes o primeros ministros, fue muy novedosa en la región para finales del siglo XIX.
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El 14 de febrero de 1899 el presidente ROCA llega a bordo del acorazado argentino «ARA» Belgrano», mientras que ERRÁZURIZ lo había hecho a bordo del crucero «O’Higgins y al día siguiente, 15 de febrero de 1899, ambos mandatarios reunidos a bordo del crucero “O’ HIGGINS” en aguas del Estrecho de Magallanes, frente a Punta Arenas, localidad del sur de Chile protagonizaron un hito clave para evitar un conflicto armado entre ambos países que parecía inminente.
Luego de hallar fórmulas de entendimiento satisfactorias para ambos, firman un Acuerdo en un acto que no era ningún Tratado que definiera límites nuevos por sí mismo, sino que fue simplemente un simbólico encuentro diplomático al más alto nivel, donde se mostró la voluntad negociadora de ambos mandatarios para solucionar una serie de problemas derivados de la común pertenencia de una larga frontera, mal definida desde la época de la colonia, ratificar acuerdos previos y evitar una guerra inminente, debido a nuevos incidentes producidos en el sur.
En verdad, el episodio no tuvo consecuencias inmediatas en el orden geopolítico y estratégico, pero sí una gran repercusión diplomática que manifestó la voluntad conciliatoria de los dos países. Roca. Pero fue que a través de este encuentro y de las negociaciones paralelas realizadas luego, que se pusieron en claro muchos de los puntos sobre la frontera en disputa:
Limites en la Isla Grande de Tierra del Fuego: Se selló la partición definitiva de la isla, siguiendo la línea trazada en el “Tratado de 1881”, 68º 34′ O.
Puna de Atacama: se facilitó la resolución de la disputa en el norte, acordando someterla a una comisión arbitral (presidida por el estadounidense William Buchanan), que finalmente, a partir de un laudo celebrado en Buenos Aires entre el 1 y el 9 de marzo de 1899, se le adjudicó el 80% de los territorios en diputado a la Argentina y el 20% a Chile.
Arbitraje Británico en la Patagonia: Se ratificó el compromiso de someter las diferencias en la demarcación de la Cordillera de los Andes (entre los paralelos 26º y 52º sur) al arbitraje de la corona británica, lo que evitaría enfrentamientos por la interpretación del «divortium aquarum» frente a las altas cumbres.
Soberanía del Estrecho de Magallanes: Se reafirmó el control de Chile sobre el Estrecho, mientras que Argentina mantuvo su soberanía sobre las costas atlánticas y parte de la Tierra del Fuego. La disputa por el estratégico estrecho de Magallanes y por Tierra del Fuego, se resolvió el 15 de febrero de 1899, cuando los presidentes de ambos países, decidieron someter la cuestión al arbitraje de la corona británica.
El “Abrazo del Estrecho” es considerado un hito en la diplomacia sudamericana, ya que permitió desactivar una carrera armamentista y sentó las bases para los “Pactos de Mayo” firmados en 1902 que fueron los primeros acuerdos de limitación de armamentos navales en el mundo y donde ambos países renunciaban a reclamos de expansiones territoriales, que alejaron el fantasma de la guerra.
Dirá luego el presidente ROCA: “Felizmente, nos hallamos en paz y concordia con todas las naciones del mundo”, señaló Roca. “Las últimas cuestiones de límites que heredamos del coloniaje, marchan a su solución, por los medios y procedimientos que presenten los tratados internacionales. La cuestión de Chile, resuelta desde 1891, ha sido entregada al arbitraje. de acuerdo con el Tratado de este año y el de 1893. Esperamos tranquilos el fallo del árbitro, confiados en que nada turbará nuestras relaciones internacionales y en que la terminación pacífica de este largo pleito que será una victoria de la razón y del buen sentido, influirá en las relaciones de los estados sudamericanos”.
Esta nota fue confeccionada con material extraído de Wikipedia y de un nota de Adrián Pignatelli publicada en Infobae.