LA FRAGATA PRESIDENTE SARMIENTO (21/08/1897)

El 21 de agosto de 1897, fue botada en Liverpool, Inglaterra, la fragata-escuela «Presidente Sarmiento», nave en la que los futuros guardiamarinas, realizarían a partir de ese entonces, sus viajes de instrucción alrededor del mundo. Fue la madrina de esta histórica ceremonia, doña ANA C. DE DOMÍNGUEZ, esposa del entonces ministro argentino en Inglaterra, LUÍS C. DOMÍNGUEZ.

Pero no fue la Fragata Sarmiento el primer buque escuela de la Armada Argentina. Desde la creación de la que fue la segunda escuadra naval argentina, en diciembre de 1813, hasta 1884, los jóvenes aspirantes o guardiamarinas se embarcaban en unidades operativas de la época (como el vapor “General Brown” y la corbeta “Chacabuco”). Allí, mediante la práctica empírica de actividad marinera y clases teóricas informales aprendían el oficio a través del trabajo diario y la rutina en alta mar.

En 1872, el presidente SARMIENTO había hecho suya la propuesta del sargento mayor de marina CLODOMIRO URTUBEY y envió al Congreso un proyecto de ley para crear una escuela destinada a formar oficiales para la Armada Argentina. El proyecto fue aprobado y el XXX se sancionó la Ley N° 568 que disponía la creación de una Escuela de Náutica, que, como no tenía una sede en tierra firme, funcionaba en las cubiertas de los barcos anclados (primero en el vapor “General Brown” y luego en la corbeta “Uruguay” (luego de que se aprobara el Reglamento Interno de la misma, pasó a llamarse Escuela Naval Militar).

Más tarde, ya en la década de 1880, considerando que las exigencias impuestas por el avance de la tecnología y la aparición de nuevas tácticas y estrategias en el ámbito de la guerra naval, el presidente JULIO ARGENTINO ROCA envió al Congreso Nacional un proyecto de ley, urgiendo la construcción de un buque con capacidades para servir como buque de instrucción de los oficiales navales. Sancionada la Ley y aprobado el presupuesto de $ 120.000 que era el costo cotizado por los astilleros “Stabilimento Técnico Triestino”, de Triste (antiguo imperio Austrohúngaro), se emitió la orden de compra.

Coincidentemente con la orden del gobierno argentino, dicho astillero había casi terminado una nave similar encargada por el gobierno turco que desistió de la compra. Ante esta situación, el gobierno argentino aceptó recibir esa nave, cuyas características respetaban las de su requerimiento, logrando así abreviar notablemente el plazo de entrega. En mayo de 1884, bajo el mando del coronel de marina DANIEL DE SOLIER, ya bautizada “La Argentina”, partió de Trieste para dirigirse al puerto de Buenos Aires, adonde llegó a fines de octubre de ese mismo año. Específicamente adaptada para instrucción, permitió estandarizar un plan de estudios y a partir de 1885 comenzó a servir como “buque escuela”, llevando a los cadetes que cursaban el último año de sus estudios, en largos viajes de circunnavegación para completar su formación profesional.

Y así fue hasta que, en 1888, realizando su cuarto viaje y estando al mando del capitán de fragata MARTÍN RIVADAVIA, esté denunció varias fallas en la nave, sugiriendo su inmediato reemplazo por una más apta para realizar las tareas que le eran impuestas. Era evidente que debido al avance de la tecnología, especialmente la vinculada con la industria naval, “La Argentina” no era ya un barco apto para la enseñanza y la práctica de la navegación a los hombres de nuestra Armada. Se decidió entonces pedir planos y presupuestos a distintas empresas y astilleros europeos para concertar la construcción de una nave que satisficiera esta necesidad. Entre todas las propuestas recibidas, se eligió la presentada por la del Astillero «Aird Brothers» de Liverpool, Inglaterra.

El 21 de agosto de 1897, fue botada en Inglaterra y el 30 de junio de 1898, todavía en el muelle del astillero que la había construido y puesto ahora bajo el mando del capitán de fragata ONOFRE BETBEDER, se enarboló el pabellón nacional en este nuevo buque escuela para la Armada Argentina: la “Fragata Sarmiento”, así bautizada, en reconocimiento al apoyo prestado por el expresidente a las iniciativas, medidas y gestiones que se habían realizado en beneficio de la Armada Argentina.

Con un casco de acero forrado hasta la línea de flotación con madera de teca y una arboladura compuesta por un palo mayor de 54 metros de altura, un trinquete de 52 metros y una mesana de 42,5 metros. Auxiliarmente propulsado por una máquina a vapor de 1.800 caballos, partió de Liverpool el 14 de julio de 1898 y en otubre de ese año llegó al país bajo el comando del capitán de Fragata ONOFRE BELBEDER, con el teniente de navío ENRIQUE THORNE como su segundo y LEOPOLDO GARD, MARIANO BEASCOCHEA, JULIÁN IRIZAR, VICENTE OLIDEN, ERNESTO ANABIA, GUILLERMO MULVANY y ENRIQUE MORENO, como sus oficiales de cubierta.

El 12 de enero de 1899, iniciando una larga vida como “buque escuela”, realizó su primer viaje llevando a bordo el primer grupo de cadetes para cumplir su viaje de graduación y en aquel primer crucero recorrió casi 50.000 millas en 20 meses y 40 días, tocando 71 puertos. Comenzaba así una historia que pocos países pueden ofrecer: la que escribió la Fragata Sarmiento en su búsqueda de una efectiva y amistosa vinculación panamericana durante los tantos años que fue el buque escuela de la Armada Argentina. A través de 40 años de navegación continuada, fue uniendo y dejando en ellos, una indeleble estela de amistad y de respeto por todos los puertos del continente.

En sus cruceros, a lo largo de todas las rutas del mundo, la “Sarmiento” condujo a todos los marinos que luego integraron los cuadros de jefes y oficiales de mar, estableciendo contactos que potenciaron una fraterna relación con sus pares de América y del mundo, lo que le valió ser reconocida como la “amiga de las Américas”. A su bordo, la muchachada de todos los rincones del país, desde el paisanito “surero”, que sólo navegó pampas sobre su recado, desde el taciturno serrano y montañez del norte, que no conocía el mar, hasta el correntino nadador de sangre guaraní, ya un poco marinero a fuerza de entenderse con sus grandes ríos natales, conocieron el mundo, y en ella se fue formando nuestra juventud marina.

En sus mástiles han ondeado las banderas de todos los países hermanos y sus cañones han tronado para saludar a reyes y monarcas de todo el mundo y en sus cordajes, han quedado aprisionados los himnos de infinidad de pueblos, junto con el bullicio de los recibimientos triunfales y los adioses de las emotivas y afectuosas despedidas.

«La Sarmiento», como se la llama con afecto, realizó su último viaje el 18 de abril de 1938 y fue retirada del servicio activo. Había navegado sin interrupción por todos los mares que bañan el mundo, realizando una serie de 39 largos viajes en los que recorrió un millón, cien mil millas, distancia equivalente a 50 viajes alrededor del mundo. Enfrentó ciclones y tifones, desde los mares asiáticos al Caribe. Tenía comedor, cocina, peluquería y salas de clase para 31 oficiales, 40 cadetes y 275 tripulantes. En tan exitosa campaña, recibió, con los honores debidos, al Zar de todas las Rusias Nicolás II y a la Zarina, al Kaiser Guillermo de Alemania, al rey de España don Alfonso XIII, al rey de Portugal Carlos, a los presidentes americanos Taft, de los Estados Unidos de Norte América, y Alessandri de Chile, y otros personajes y la nave estuvo presente en gran des acontecimientos nacionales, coronaciones, inauguración de monumentos y en la apertura del Canal de Panamá.

Veterana ya, parecía gustar particularmente de entrar empavesada de fiesta, en los puertos que tocaba. Engalanada, y con esos jóvenes cadetes a bordo, eran un espectáculo anhelosamente esperado año a año por muchos pueblos que comenzaban ante su presencia, a saber de la Argentina y a conocer su existencia, su gente y sus costumbres. Cargada de años, pero siempre marinera y gallarda; navegando a todo trapo, con el viento a un largo y a catorce nudos por hora, a través de los mares del mundo “la Sarmiento” era el símbolo gallardo de la patria y el mensaje del sentimiento de confraternidad argentino hasta que el 18 de abril de 1938, zarpó para su último viaje y en 1962 fue retirada oficialmente del servicio, declarada monumento histórico nacional y convertida en Museo (ver Naves famosas en la Historia Argentina)

2 Comentarios

  1. enrique

    un orgullo que debería ser material educativo en la primaria como primeros auxilios, saber nadar, dialogo por señas parea sordos… y aprender el Martin Fierro antes que Shakespeare…la Fragata Sarmiento ha sido una embajadora cultural devolviendo a los analfabetos al final del viaje sabiendo leer y escribir…algo que por hoy (2021), los educadores no priorizan.

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    1. EDUARDDO JORGE RUSSO

      Estimados. Tengo el gran orgullo de haber tenido un padre que concurrió a la ex Escuela de Radio(previa a la ESMA) y una vez recibido formó pare de su tripulación en el Viaje 33. Se desempeñó como RT y tuvo el honor de cruzarse en navegación con los Tarantinos cuando venían a integrarse a la flota de la A.R.A.
      En nombre de mi padre CAYETANO JOSÉ RUSSO, y el mío propio, agradezco este posteo y abogo para que las tradiciones no se pierdan y se reinserten en la cultura popular como una premisa fundamental de consolidar una Nación republicana y libre.

      EDUARDDO JORGE RUSSO

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