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DESCAMISADO. ORIGEN DEL ADJETIVO (1820)
“Descamisados” es un término histórico y político de Argentina que designa a la clase trabajadora y a los sectores populares, especialmente asociados con el origen y la base de sustentación del peronismo y aunque el folclore peronista pretenda atribuirse la paternidad del término, la realidad es que fue ya en 1820 cuando se lo usó por primera vez.
Fue el coronel y cronista TOMÁS DE IRIARTE quien en 1820, en sus “Memorias”, publicadas en 1835, empleó el término por primera vez, refiriéndose a hechos ocurridos en los inicios de la década de 1820, durante la “Anarquía del Año XX”, cuando las Provincias Unidas del Río de la Plata sufrían la disolución del gobierno central tras la batalla de Cepeda y en Buenos Aires, surgían fuertes disputas faccionales por el poder.
IRIARTE, comentando con su amigo el General CARLOS MARÍA DE ALVEAR, un encuentro circunstancial que tuvo con el Coronel MANUEL DORREGO, relata sin piedad alguna, el aspecto desaliñado y desprolijo con el que del líder federal se presentaba públicamente, adjudicándole una intención calculada y demagógica a esa actitud, y que, “seguramente era estudiada para captarse la multitud, el bajo pueblo, los descamisados”.
Y no hay duda de que algo de eso había. DORREGO, un hombre nacido y educado en un elevado nivel social, ganado por el federalismo y sus fundamentos filosóficos, buscaba mimetizarse estéticamente con las clases populares urbanas y los trabajadores de Buenos Aires (el «bajo pueblo») con el fin de ganarse su simpatía, su lealtad política y consolidar su liderazgo.
Conocida era la enemistad que enfrentaba en aquellos días a “unitarios” con “federales” y nada sucedía sin que como contrapartida, apareciera la respuesta, la crítica o el insulto y la descalificación. IRIARTE, dilecto amigo de ALVEAR que había participado en las filas unitarias bajo las órdenes de líderes como Juan Galo de Lavalle y el General José María Paz, no perdió tiempo ni ahorró críticas para con sus enemigos políticos.
El término “durmió” treinta y nueve años y en 1874 reapareció durante las vísperas de la las elecciones presidenciales que se realizaron ese año para elegir el sucesor de NICOLÁS AVELLANEDA, y un periodista “evidentemente militante”, emplea la calificación de “descamisados”, para referirse despectivamente a los seguidores de AVELLANEDA, “al pueblo inculto y permeable al mensaje populista”, a cuya sombra se agruparon y medraron la mayoría de los federales de la provincia de Buenos Aires mientras MITRE denunciaba el fraude y los partidarios de AVELLANEDA le recordaban las elecciones de 1852 cuando MITRE hizo votar a los muertos.
En 1879 aparece “El Descamisado”. El primer periódico anarquista de Argentina. Fundado en Buenos Aires el 6 de enero de 1879 bajo la dirección de PEDRO J. SANARAU, era un semanario, subtitulado «Periódico rojo», que se imprimió con tinta roja en su primer número para simbolizar la sangre derramada por el pueblo en su lucha por la igualdad.
Editado inicialmente por el Grupo “Los Desheredados” y posteriormente por el grupo denominado “La Expropiación”, contó con la colaboración de destacados autores y militantes libertarios, como Rafael Roca, Baldomero Salbans, Manuel y José Reguera, Jean Roux, Francisco Denambride y Santiago Locascio entre otros, cuya tarea fue fundamental para generar vínculos y discusiones iniciáticas dentro del anarquismo argentino. Fue clausurado en 1887.
Más tarde, oportunistas de siempre adoptaron el nombre para identificarse y así apareció el “Comando Descamisados” (1968–1972), una organización político-militar peronista de tendencia revolucionaria fundada en Argentina por Horacio Mendizábal, Norberto Habegger y Fernando Saavedra Luque, y dirigida luego por Dardo Cabo.
En 1973, la organización “Montoneros” insiste con el nombre y edita “El Descamisado”, una publicación semanal que funcionó como su órgano de prensa y poco después, ya incorporada la palabra al diccionario peronista, la palabra “Descamisados” vuelve a ser oída en las manifestaciones, los actos políticos, las caravanas proselitistas.
Nuevamente rescatada por la organización guerrillera “Montoneros” y la “Juventud Peronista” que llamaron así a su órgano de prensa, estuvo bajo la dirección de RICARDO GRASSI y fue dos veces censurado, por lo que debió cambiar de nombre en ambas ocasiones y pasó a llamarse “El Peronista lucha por la liberación” primero y “La causa peronista” luego.
Y así, limitados hasta ese entonces, al ámbito de la prensa, “los descamisados” irrumpieron violentamente en el mundo d la política, el 17 de octubre de 1945, durante la masiva movilización en la Plaza de Mayo para exigir la liberación de JUAN DOMINGO PERÓN, ocasión en la que muchos manifestantes se quitaron las camisas debido al calor. La prensa opositora y la oligarquía de la época, utilizaron la palabra «descamisados» con un sentido despectivo para referirse a los trabajadores, poniendo nuevamente en vigencia el término “descamisados
El movimiento peronista y los propios obreros adoptaron el término con orgullo, transformándolo en un símbolo de identidad política. Eva Perón fue una de las principales impulsoras de la palabra, vinculándola con la defensa de los «humildes» y «los descamisados de la patria». Para ellos, el término, quizás traiga entre sus así identificados, un aura que huele a “revolución”, a “reivindicación social”, a “reparación”, considerando la similitud de los “sin camisa” con los “ sans culottes” de la Revolución Francesa.