UNA PRIMERA INVASIÓN DE LOS INGLESES QUE NO FUE (1763)

A todos se nos ha enseñado que la primera invasión de los ingleses al Río de la Plata, se produjo en 1806 y así es ampliamente estudiada por todos los escolares del país, pero pocas veces se nos ha dicho que esa, no fue la primera vez que lo intentaron. La idea ya formaba parte de los planes que bullían en la cabeza de quienes veían el tremendo futuro que le aguardaba a quienes controlaran estos territorios y en 1763, cuando aquí gobernaba PEDRO DE CEVALOS, allá comenzaron los preparativos para poner en marcha la que se conoció como la “invasión anglo-portuguesa al Río de la Plata”.

En aquella época, Gran Bretaña y España estaban enfrentadas en la Guerra de los Siete Años (1756-1763). El gobernador español de Buenos Aires, PEDRO DE CEVALLOS, había sitiado y conquistado exitosamente la colonia portuguesa de Colonia del Sacramento (en la actual Uruguay) a finales de 1762. Gran Bretaña, que era aliada histórica de Portugal, financió y organizó una flota militar conjunta para recuperar Colonia del Sacramento y a partir de allí, intentar apoderarse del control comercial del Río de la Plata.

Armaron una poderosa flota compuesta con 10 barcos y más de mil hombres, comandada por el capitán inglés JOHN MCNAMARA y se dirigieron a Colonia, en el Río de la Plata. Traían la idea de establecerse allí, como paso previo para lanzar el asalto final sobre Buenos Aires, presuponiendo que como siempre, el poder de sus armas superaría sin inconvenientes la resistencia que podrían ofrecer unos pocos “nativos incultos”.

Pero detrás de estos “nativos incultos”, estaban los españoles dispuestos a defender la tierra conquistada y contando con el apoyo de 100 aborígenes, durante varias horas resistieron el feroz cañoneo al que se las sometió, hasta que los defensores en la costa que comenzaron a utilizar «balas rojas» (balas de cañón de hierro calentadas al fuego vivo antes de ser disparadas), lograron que una de ellas, hiciera impacto en el buque insignia británico, el “Lord Clive”, provocando un incendio masivo y su posterior explosión. El capitán MCNAMARA y más de 260 tripulantes murieron.

El ataque de los ingleses había fracasado y 400 de sus combatientes habían muerto. Ante esta inesperada contrariedad, los ingleses debieron postergar sus pretensiones y se retiraron hacia Río de Janeiro, decididos a repetir el intento. En 1806 lo hicieron, pero eso es otra historia.

A pesar de la contundente victoria militar en el Río de la Plata, la diplomacia cambió los papeles meses después. Cuando se firmó el “Tratado de París” que puso fin a la guerra global ese mismo año, España se vio obligada a devolver Colonia del Sacramento a Portugal a cambio de otros territorios. Décadas más tarde, en 1776, España creó el Virreinato del Río de la Plata y el mismo PEDRO DE CEVALLOS (nombrado ahora primer virrey) volvió a expulsar definitivamente a los portugueses de esa plaza (ver Las invasiones inglesas que nadie recuerda).

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