BATALLA DE ITÁ IVATÉ (27/12/1868)

BATALLA DE ITÁ IVATÉ I. Durante la guerra con Paraguay, cae en Itá Ivaté, el último reducto paraguayo. Luego de someter a las posiciones paraguayas instaladas en Itá Ibaté (Lomas Valentinas), a un violento bombardeo, las fuerzas aliadas, al mando del duque de CAIXAS, de las que participaban efectivos argentinos al mando de JUAN ANDRÉS GELLY Y OBES, llevaron un nuevo ataque a las posiciones paraguayas y vencen con grandes pérdidas las últimas resistencias del ejército paraguayo, ya muy debilitado y reducido a poco menos de 2.000 hombres.

Las fuerzas aliadas al mando del duque de CAIXAS, luego de varios intentos fracasados para tomar por asalto las posiciones enemigas, que le produjeron grandes pérdidas de vidas, someten a un demoledor bombardeo a las posiciones paraguayas instaladas en Lomas Valentinas, localidad ubicada en las afueras de la ciudad de Villeta, a 0 kilómetros al sur de Asunción (República de Paraguay).

Finalmente, luego de seis días de intenso fuego, el 27 de diciembre llevan un nuevo ataque a las posiciones paraguayas y sufriendo grandes pérdidas por la tenaz resistencia que se les opuso, logran tomar el que fue el último reducto de la resistencia paraguaya e inexplicablemente, en vez de afianzar la victoria, los jefes aliados se dirigen hacia Asunción

Poco antes del asalto final, el presidente del Paraguay, mariscal LÓPEZ, al ver que los aliados avanzaban al ataque, huyó en dirección a Cerro León con sólo cien hombres que se habían salvado de la masacre y así, en Itá-Ibaté, se desmoronó completamente el poder del presidente paraguayo.

Hasta ese día, las tropas argentinas comandados por el general JUAN ANDRÉS GELLY Y OBES, no habían tomado parte en los combates que se dieron en este punto, sin embargo, ellas, estaban destinadas a dar al mariscal LÓPEZ el golpe de gracia, pues fueron las primeras en marchar al asalto y a la División del general IGNACIO RIVAS le cupo la gloria de ser los primeros en entrar en esa plaza.

La resistencia de los paraguayos en esta acción fue, como siempre, tenaz y heroica y la Historia la conoce como “el suicidio de un pueblo”, dadas las características sangrientas de esa acción y la participación que tuvieron en ella hasta los niños y los ancianos paraguayos (ver Guerra con Paraguay).

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