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LAGOS, HILARIO (1806-1860)
LAGOS, HILARIO (18061860). General. Nació en Buenos Aires en 1896. En 1824 se unió a los húsares de esa ciudad y dedicó la mayor parte del resto de su vida a la carrera militar.
Durante la década de 1830 luchó en diversas campañas contra los indígenas del sur de la provincia de Buenos Aires. En 1833 participó en la expedición contra los salvajes comandada por Rosas y en 1840 fue incorporado al ejército de Rosas bajo el mando de Oribe para luchar contra las fuerzas unitarias que conducía el general Juan Lavalle y combatió en Quebracho Herrado y en Famaillá. Después de la derrota definitiva del jefe unitario, se lo destinó a prestar servicios en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, bajo el mando de Urquiza y allí estuvo hasta que en mayo de 1851, Urquiza se pronunció contra Rosas.
Renuente a la idea de combatir contra Rosas, el coronel Lagos obtuvo un permiso de Urquiza para regresar, sin ser molestado, a Buenos Aires. En 1852, en la batalla de Caseros comandó una división de caballería del Ejército de Rosas y fue uno de los últimos en abandonar el campo de batalla, después de la derrota.
Desaparecido Rosas del escenario político, Lagos apoyó a Urquiza y a su idea de una organización nacional verdaderamente federal de las provincias y junto al triunfador de Caseros,. entre 1852 y 1859 luchó contra las tropas de Buenos Aires que confrontaban con el resto de las provincias (ver Conflicto entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires).
Calificado de “auténtico federal”, el coronel Lagos fue uno de los conductores del grupo llamado chupandinos (q.v.), compuesto por ciudadanos de Buenos Aires que deseaban unir a sus provincias hermanas en la Confederación. A fines de 1852, cuando la provincia de Buenos Aires rehusó aceptar el Acuerdo de San Nicolás y cooperar en el Congreso Constituyente reunido en Santa Fe, estalló un conflicto entre los provinciales de Buenos Aires y los porteños de la ciudad.
Asumiendo el liderazgo de este movimiento, Lagos intentó usar esta fuerza para introducir a Buenos Aires en la Confederación; y mediante un golpe de Estado, provocó la renuncia de Valentín Alsina como gobernador (tanto por razones políticas como personales) y luego presentó el movimiento a Urquiza, invitándolo a hacer uso de estas fuerzas para incorporar a la provincia de Buenos Aires a la Confederación con las otras trece provincias; Urquiza esperaba utilizar la diplomacia y la negociación antes que la fuerza y se sintió sumamente molesto por esta situación.
La ciudad de Buenos Aires fue sitiada, empero, por Lagos durante siete meses; luego las fuerzas sitiadoras se disolvieron cuando la ciudad, haciendo uso de su arma defensiva más poderosa —el dinero— sobornó al comodoro John Halsted Coe, marino mercenario norteamericano que había comandado las fuerzas navales del bloqueo de Urquiza en el Río de La Plata y posiblemente a algunos de los sitiadores de tierra.
Muchos de los soldados de Lagos manifestaron resentimiento hacia la federalización de Buenos Aires; el Congreso exigía que la paz fuera negociada y los diplomáticos británicos y norteamericanos ofrecieron sus servicios para el arreglo de esta situación; se concedieron algunas amnistías, pero muchos de los dirigentes más recalcitrantes fueron exiliados; también lo fue el coronel Lagos, que despojado de su rango militar y privado de sus propiedades fue a Santa Fe.
En 1857, el gobierno de Buenos Aires ofreció restituirle su rango, así como la totalidad de sus privilegios militares si se avenía a cooperar en la lucha contra las crecientes depredaciones indias en el sur; rechazó este ofrecimiento prefiriendo compartir la suerte de sus compañeros de exilio; más tarde regresó a su ciudad natal, donde murió en 1860.