27/01/1923

Un obrero alemán llamado KURT WILCKENS, tirando una bomba a su paso. mató al teniente coronel BENIGNO VARELA, jefe de la fuerzas que reprimieron a los trabajadores rurales durante la huelga que éstos declararon en noviembre de 1920 en la Patagonia. WILCKENS ya había intentado asesinarlo en otras oportunidades, pero el militar siempre aparecía acompañado por otras personas o por sus hijas, por lo que no se decidía al atentado, pero ese día VARELA salió solo de su domicilio en la calle Fitz Roy del barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.

Ese día, WILCKENS lo esperó a pocos metros de la entrada de su domicilio y al verlo salir le arrojó una bomba de percusión a los pies que hirió al militar. Luego le disparó cuatro balazos con su revólver Colt (cantidad de disparos con la que VARELA solía ordenar que asesinaran a sus víctimas). Después WILCKENS intentó huir, pero una esquirla de la bomba le había roto el peroné, impidiéndole la fuga. Al ser detenido por la policía dijo: «He vengado a mis hermanos».

KURT WILCKENS era un anarquista pasivo, abstemio y vegetariano que estaba profundamente indignado por el accionar de Varela, y que no poseía experiencia en atentados ni en el manejo de explosivos. Declaró que su acto fue un hecho completamente individual, aunque indudablemente recibió ayuda de otros anarquistas. Wilckens es saludado por todos sus camaradas anarquistas del país y las repercusiones de su atentado llegan hasta Alemania y los Estados Unidos, donde todos los anarquistas aclaman su nombre.

Los fiscales pidieron 17 años de prisión para WILCKENS. Estando en prisión se recuperó saludablemente y por su carácter dócil llegó a ser estimado por los internos y respetado por los funcionarios, recibiendo visitas y material de lectura con frecuencia. Fue entrevistado por periodistas, escribiendo algunos artículos para periódicos anarquistas. «No fue venganza – dijo en uno de ellos, publicado en “La Protesta” el 21 de mayo de 1923- “yo no vi en Varela al insignificante oficial. No, él era todo en la Patagonia: gobierno, juez, verdugo y sepulturero. Intenté herir en él al ídolo desnudo de un sistema criminal. La venganza es indigna de un anarquista!. El mañana, nuestro mañana, no afirma rencillas, ni crímenes, ni mentiras; afirma vida, amor, ciencias; trabajemos para apresurar ese día.»

A los funerales de VARELA asistieron el Presidente de la República MARCELO TORCUATO DE ALVEAR, el Ministro de Guerra general AGUSTÍN P. JUSTO, el ex Presidente HIPÓLITO YRIGOYEN, el doctor MANUEL CARLÉS, Presidente de la Liga Patriótica y otros personajes. En el sepelio, un joven de la Liga Patriótica Argentina y ex policía de Santa Cruz, llamado ERNESTO PÉREZ MILLÁN TEMPERLEY dijo algunas palabras y profirió insultos y amenazas al periodismo “que había tergiversado los hechos” (ver La Patagonia trágica).

 

 

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