1778

El virrey VÉRTIZ envía una verdadera expedición militar a Salinas Grandes a fin de reemplazar la sal que venía desde Cádiz con un costo muy alto, con la intención de imponer el salado de las carnes, como medio útil para lograr su conservación y generar un nuevo recurso mediante el producto así obtenido. En esos momentos, el cuero era lo único que se aprovechaba del ganado y la carne quedaba expuesta en los campos, para alimento de aves de carroña y de perros cimarrones.

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