FRAUDE EN EL CONGRESO (7/9/1914)

FRAUDE EN EL CONGRESO. Una comisión investigadora denunció los hechos fraudulentos que acompañaron la construcción del edificio del Congreso Nacional, en lo que fue un sonado escándalo que conmovió al país. La historia comenzó en 1894, cuando se decidió levantar un edificio destinado al Congreso. El concurso de profesionales fue ganado por el proyecto del arquitecto VÍCTOR MEANO y la construcción se encargó a la empresa de PABLO BEANA, después de una discutida licitación. La construcción comenzó en 1898 y al poco tiempo los costos previstos comenzaron a incrementarse desmesuradamente. La obra fue llamada por los porteños “el palacio de oro” por la sangría que significó al Estado. Los 6 millones de pesos previstos para la obra treparon a 35 millones. A partir de 1900 los diputados de la oposición exigieron una investigación, que fue rechazada por el oficialismo. La situación empeoró en 1905, a la muerte del arquitecto Meano, cuando las certificaciones fraudulentas se multiplicaron. En 1906 el edificio todavía no había sido terminado pero el entonces presidente JOSÉ FIGUEROA ALCORTA resolvió su inauguración. El resto de la obra continuó a un ritmo muy lento mientras se constituyó una comisión investigadora formada por radicales y socialistas entre los que se contaban LISANDRO DE LA TORRE, ALFREDO PALACIOS y DELFOR DEL VALLE. Entre la larga lista de delitos comprobados figuraban: la cúpula de 326 metros, que debía salir 14.000 pesos, fue computada como de 1.323 metros a un costo de 106.000 pesos, las puertas fueron pasadas como esculturas, las chapas de cobre usadas para descarga del pararrayos se pagaron como adornos cincelados y la cantidad de mosaicos facturados excedía la cifra utilizada. La justicia continuó la investigación, pero el asunto se diluyó en distintos frentes.

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