COSTA, Jerónimo (1808-1856)

General. Nació en Buenos Aires en 1808. En 1826 ingresó como alférez al batallón de Cazadores que al mando del coronel Félix de Olazábal, participó en la guerra con el Brasil, durante la cual fue ascendido a teniente por su brillante comportamiento en Ituzaingó y luego a capitán sobre el mismo campo de batalla.

Regresó a Buenos Aires y cuando estalló la revolución de Lavalle contra Dorrego, ya era sargento mayor y se negó a participar en el movimiento, poniéndose en defensa del gobierno, por lo que, al triunfar esta revolución, fue dado de baja el 12 de diciembre de 1828. Pasó a servir a las órdenes de Rosas y en-1831 hizo la campaña contra el general José María Paz, jefe de la Liga Unitaria en e1 interior y en 1833 participó en la campaña del desierto.

En abril de 1835 Rosas lo nombró comandante de la isla Martín García y en este puesto lo encontró tres años después la guerra contra Francia y con Fructuoso Rivera,  aliado de los europeos. El 11de octubre de 1838, una escuadra francesa al mando del capitán de corbeta Hipólito Daguenet atacó la isla, después de que Costa rechazó la orden de entregarla. Defendió heroicamente su  posición batiéndose contra fuerzas muy superiores, que finalmente se apoderaron de la isla.

En reconocimiento a su valor y capacidad, Daguenet devolvió las espadas a Costa y a los oficiales que lo acompañaban y desde su nave que lo condijo hasta las proximidades de Buenos Aires, el 14 de octubre de 1838, le envió una nota a Rosas (reproducida en “La Gaceta Mercantil”, expresándole  su admiración por “los talentos militares” del bravo coronel Costa y por lo que calificaba de “increíble actividad” desarrollada por los defensores de la isla, diciéndole además que: “Lleno de admiración por él, he creído que no podía darle una mejor prueba de los sentimientos que me ha inspirado que manifestando a V. E. su bella conducta durante el ataque dirigido contra él el 11 de este mes por fuerzas muy superiores a las de que podía disponer”.

Posteriormente Costa prestó servicios en el Fuerte Independencia de la Ensenada y en el ejército federal que hizo la campaña contra Lavalle. Peleó así en Cagancha, Don Cristóbal y Sauce Grande; y después, a las ordenes de Oribe, en Quebracho Herrado. Formó entre los jefes del ejército del general Ángel Pacheco y, en 1841, tomó parte en la bata11a de Rodeo del Medio, al final de la; campaña contra la Coalición del Norte.

Al año siguiente pasó a la Banda Oriental y peleó en Arroyo Grande, y desde 1843 hasta 1851 sirvió en el ejército sitiador de Montevideo. Cuando, en la primera semana de octubre de 1851, se negoció la capitulación de Oribe ante Urquiza y sus aliados. Costa se negó a aceptarla y el día 7 de ese mes y año, se  embarcó para Buenos Aires a bordo de una corbeta inglesa y en octubre de ese año, volvió al servicio de Rosas.

En la batalla de Caseros comandó el batallón “Independencia”, formando parte de las fuerzas del general Pacheco  y después de la derrota, fue a embarcarse, por casualidad, en mismo barco en que se refugiara Rosas, con el que sostuvo un altercado, por lo que cambió de buque para trasladarse a Inglaterra.

En agosto de 1852 regresó a su patria y desde entonces apoyó a Urquiza y su política. El de octubre de ese año fue nombrado coronel y comandante en jefe de la guardia nacional de infantería. El 31 de mayo de 1853, el Director Provisional le extendió los despachos de coronel mayor.

Estuvo a punto de intervenir en la revolución del 11 de setiembre, pero desistió porque no se le confirió el mando militar. Entonces siguió sirviendo a Urquiza, acompañándolo cuando éste dejó al coronel Lagos al frente de las fuerzas sitiadoras. Posteriormente, su jefe lo nombró general del ejército del norte, fijando su residencia en Rosario. Allí preparó una invasión contra Buenos Aires, de acuerdo con Lagos, Lamela, Laprida y Olmos, pero fue vencido en los campos del Tala por el general Hornos, el 8 de noviembre de 1854.

Volvió al Estado Oriental, donde preparó otra expedición que llevó a la práctica en enero de 1856, desembarcando en Zárate. Días después era batido completamente por el coronel Esteban García en los campos de Villamayor, la Matanza, y tomado prisionero, fue fusilado el 2 de febrero de 1856 por orden del gobernador de Buenos Aires, el doctor Pastor Obligado. Sus restos pudieron recibir sepultura piadosa gracias al empeño de Mercedes  Rosas de Rivera, hermana de Juan Manuel y desde 1877, descansan en el cementerio de la Recoleta, después de haber estado en el cementerio de Flores, de donde fueron traídos junto con los del coronel Ramón Bustos, su compañero de causa y de infortunio.

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