UN HORROR QUE DURÓ DOS AÑOS (1842)

En abril de 1842 se desencadenó en Buenos Aires, una de las oleadas más sangrientas de terror,  en la se dirimieron viejos odios y sed de venganzas personales, que fueron  más allá de todo lo imaginable. Para denunciar esta violencia desatada por “la mazorca”, PASCUALA BELÁUSTEGUI, esposa de FELIPE ARANA, el 16 de abril de 1842, le escribió a TOMÁS GUIDO lo siguiente: “Las reuniones federales que usted ha visto aquí,  son tortas y pan pintado para las que hay ahora. El exterminio de los “salvajes unitarios”, es lo único que ya se oye como único remedio a la terminación de la guerra, pues ya han desesperado de que la moderación pueda jamás convencerlos”. El propio Rosas tuvo que frenar los excesos de su “cuerpo de policía y para ello, el 19 de abril, su edecán MANUEL CORVALÁN transmitió una circular dirigida a personajes de primera fila de las huestes federales: el coronel JOAQUÍN M. RAMIRO, el general MARIANO B. ROLÓN, el coronel CIRÍACO CUITIÑO, el sargento mayor JOSÉ N ABONA, el jefe de policía BENJAMÍN VICTORICA y el comandante PEDRO GIMENO. Se les comunicaba que el gobernador había visto con profundo desagrado los escandalosos asesinatos que se habían cometido.

Los degüellos de prisioneros y de sospechosos de ser unitarios entre  1840-1842 fueron registrados, en parte, en la instrucción del proceso criminal que se inició contra Rosas y los miembros de la “mazorca”, después de Caseros. Durante la indagatoria a que fue sometido CIRÍACO CUITIÑO declaró “que la orden de degollar al coronel FRANCISCO LYNCH, a ISIDRO OLÍDEN, a MESSON, etcétera, la recibió su secuaz PARRA del mismo gobernador ROSAS, verbalmente. Que, luego de ejecutada, pasaron él y PARRA a la casa de gobierno, y que quedándose el declarante en el patio, entró PARRA adentro a dar cuenta al gobernador ROSAS del cumplimiento de la orden. Que PARRA repartió quinientos pesos a cada vigilante (dego­lladores) y a él le entregó mil pesos que le mandaba ROSAS. Que en su cuartel se han fusilado hombres que mandaba el gobierno; que degollados fueron JUAN PEDRO VARANGOT, y JOSÉ M. DUPUY, compadre de sacramentos del declarante y un indio que se mató a bolazos, mientras estaba puesto en el cepo”.

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