UN COMBATE NAVAL DURANTE LA REVOLUCIÓN RADICAL (1893)

Durante la revolución radical de 1893, los revolucionarios que respondían al líder radical LEANDRO N. ALEM, esperaban el levantamiento de toda la escuadra, ya que la única nave que hasta ese momento, no había podido ser minada por los trabajos de la inteligencia revolucionaria, era el crucero “9 de Julio”. Pero en la jornada del 25 de setiembre, solamente se sublevaron el acorazado “Los Andes” y las torpederas “Murature” y “Nº 7”, apostadas en la base del Tigre. La sublevación de estas últimas estuvo a cargo del capitán de fragata SANTIAGO DANUZZIO y del coronel MARIANO ESPINA, de distinguida actuación este último en la revolución del Parque.

Las torpederas salieron a la rada exterior, donde se hallaba el grueso de la escuadra, a la que suponían sublevada. Pe­ro al aproximarse a ella, fueron atacadas por el acorazado “Almirante Brown” y por el crucero “9 de Julio”. La “Nº 7”, pudo alejarse hacia Martín García y luego se dirigió a Colonia (República Oriental del Uruguay), con algunos impactos menores en su estructura, pero la “Murature” recibió daños de consideración y Danuzzio no tuvo más remedio que rendirse. A bordo de este buque fue tomado prisionero el coronel Espina y después condenado a muerte por un tribunal militar.

El acorazado “Los Andes” que había sido sublevado en la mañana del 26 de setiembre, frente a la isla Martín García, por oficiales revolucionarios encabezados por el teniente de fragata VALOTTA, después de embarcar en un bote a su relevado capitán, RAMÓN FLORES, enfiló rumbo a Rosario, donde estaba triunfando la revolución y el 28 de setiembre llegó a dicha ciudad llevando a bordo 8.000 fusiles rémingtons, 2.000 carabinas, más de 600 mil tiros y varios cañones. El “Los Andes” atracó en el muelle Castellanos y comenzó a desembarcar el armamento. Al día siguiente se tuvo noticia de que algunas unidades de la escuadra remontaban el Paraná a toda máquina: eran el “Independencia” y el “Espora”, que no venían precisamente a solidarizarse con los sublevados. El acorazado rebelde se movió del muelle del puerto ro­sarino hasta la costa de la isla del Espinillo y ante la proximidad de los buques leales abrió el fuego con dos tiros de cañón. Uno de los tiros dio cerca del “Espora” y el “lndependencia” repelió el ataque.

Después de una hora y media de combate sostenido, el “Los Andes” se retiró hacia el muelle Castellanos y trató de refugiarse entre los buques mercantes allí amarrados, pero antes de lograrlo, un disparo de los cañones de proa del “Independencia”, lo puso fuera de combate. Ambos barcos se habían intercambiado más de 50 cañonazos. La Junta Revolucionaria dispuso esa tarde que Alem y el mayor GUERRERO pasaran a bordo del “Los Andes” para convencer al teniente VALOTTA sobre la inutilidad de su resistencia y de que sería estéril todo sacrificio en las condiciones en que se hallaba la nave. El acorazado fue al fin abandonado y sus hombres formaron en tierra una batería, para apoyar al ejército revolucionario. Sobre este combate, el general ROCA comentó, días después, en carta a EMILIO MITRE: “El combate de “Los Andes” y el “lndependencia” va a tener una grande repercusión en el mundo militar, porque después de los combates del “Huáscar” con los buques ingleses el “S.N. Katry”, el “Amatis”, y en la guerra del Pacífico, con el “Blanco Encalada”, en que sucumbió, no creo que haya habido otros encuentros entre acorazados armados de tan formidable artillería, desde que inventaron la forma de combatir que actualmente existe”.

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