TRAJINADA HISTORIA DEL RELOJ DEL CABILDO (02/05/1794)

Se embarcó en España el reloj destinado al Cabildo de Buenos Aires. Hacía ya mucho tiempo que el pueblo de la colonia ambicionaba tener un reloj público que indicara las horas, independientemente de las campanadas de las iglesias. En 1791 los cabildantes enviaron a un comerciante de Cádiz llamado JUAN ANTONIO DE CEVALLOS, con cien cueros para que los vendiera y con el dinero obtenido comprara un reloj idéntico al de las casas capitulares de aquella ciudad. Cevallos le pasó la orden a JUAN SÁNCHEZ DE LA VEGA y meses después, el reloj y la campana fueron embarcados en la fragata “Nuestra Señora del Carmen”. La primera sorpresa desagradable que recibieron los vecinos de la colonia fue la cuenta, que superaba largamente lo que estaban dispuestos a pagar. Cuando la caja que contenía el reloj fue desembarcada, los cabildantes advirtieron que al Cabildo le faltaba la torre. Y, como los fondos eran siempre escasos, tuvieron que realizar una colecta para la construcción.

Poco después la torre estuvo terminada y los notables del pueblo se reunieron, en medio de una gran expectativa, para abrir la caja del reloj. Allí les esperaba otra sorpresa: todos los huecos de la caja habían sido rellenados con mercadería de contrabando. Y, aunque contrabandear era una práctica rutinaria, el sistema usado causó mala impresión. Para colmo, un vecino llamado CACHEMAILLE que era relojero y había sido encargado de la colocación, afirmó que faltaban algunas piezas. Por fin, el asunto se solucionó y el reloj pudo ser ubicado. Pero entonces comenzaron a llegar de España reclamos por la cuenta que seguía impaga y que había crecido misteriosamente. El problema se terminó cuando Belgrano entregó 1.500 pesos en efectivo y un palio de tisú de plata para cancelar la deuda.

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