TENER UNA DE A PIE

Para un gaucho argentino, no podía haber situación de mayor apremio, que la de encontrarse “de a pie”, es decir sin su caballo, que era su compañero obligado en sus tareas, en sus largos viajes llevando un rodeo, en sus diversiones, en fin, en todas las actividades y circunstancias de su vida dura y esforzada. Estar o “quedarse de a pie” en los campos de otros tiempos, significaba caer en el desánimo y en el infortunio, a merced de los innumerables peligros que acechaban desde esas inmensas soledades. El diario comer, las exigencias del trabajo, las diversiones, todo se resolvía, teniendo un buen “flete” a mano.  Esta realidad, dio nacimiento al modismo “tener una de a pie”, para referirse a la circunstancia que obligaba al gaucho a sostener una pelea, un duelo criollo, “fierro a fierro”, con la muerte acechando en la punta de un “facón”. Era cuando imprescindiblemente debía prescindir de su caballo. Echar pie a tierra y sacándose las espuelas, ya que éstas podían dificultar sus movimientos, enfrentarse con un rival que sólo quería quitarle la vida.

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