SUBLEVACIÓN DEL EJÉRCITO DEL NORTE (07/12/1814)

En mayo de 1814, el Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas designó a su sobrino, el general Carlos María de Alvear jefe del ejército que se hallaba sitiando la ciudad de Montevideo (en la Banda Oriental), en reemplazo del general Juan Rondeau y poco después, la plaza cayó sin mayor esfuerzo, pues ya casi se habían logrado los objetivos que lo impusieron. El gobierno de Buenos Aires se apresuró a llenar de elogios al joven general y fue tal la desmesura de este entusiasmo que la Asamblea no tardó en nombrar a Alvear “Benemérito de la Patria en grado heroico”.

El 6 de mayo POSADAS autorizó la licencia por enfermedad, solicitada por SAN MARTÍN y dispuso que JOSÉ RONDEAU lo reemplazara en el mando del Ejército del Norte, quien se hizo cargo de este mando en julio de 1814. Mientras tanto, Alvear —de regreso en Buenos Aires después su campaña en Montevideo— dispuso agregar nuevos éxitos a su carrera militar,

El 6 de mayo POSADAS autorizó la licencia por enfermedad, solicitada por SAN MARTÍN y dispuso que JOSÉ RONDEAU lo reemplazara en el mando del Ejército del Norte, quien se hizo cargo de este mando en julio de 1814. Mientras tanto, Alvear —de regreso en Buenos Aires después su campaña en Montevideo— dispuso agregar nuevos éxitos a su carrera militar,

Vuelto triunfante a Buenos Aires, Alvear, se dispuso a agregar nuevos lauros a su carrera militar y puso sus ojos en el comando del Ejército del Norte. Pensaba emprender una rápida y victoriosa campaña que lo llevara no solo al Alto Perú, sino también al Ecuador y si era posible hasta la misma Bogotá. Pero antes de emprender la marcha, en un campamento instalado en Olivos, disciplinó las tropas que lo habían acompañado desde Montevideo, a las que incorporó efectivos con asiento en Buenos Aires y numerosos españoles tomados prisioneros en la Banda Oriental y poniéndolos bajo el mando del coronel VENTURA VÁZQUEZ, los envió hacia su nuevo destino, quedándose él en Buenos Aires, a la espera de la formalización de su nombramiento. Y tal como lo esperaba, luego de que el 3 de diciembre de 1814, el Director Posadas lo nombrara Jefe del Ejército del Norte, en reemplazo de RONDEAU, partió hacia el norte, acompañado por su Estado Mayor.

Enterados del cambio de mando, un grupo de oficiales de esa fuerza, estando acampados en Humahuaca y liderados por los coroneles MARTÍN RODRÍGUEZ, MANUEL PAGOLA, CARLOS FOREST y otros, se sublevan y declaran que no reconocerán el nombramiento del general Carlos MARÍA DE ALVEAR como jefe en reemplazo del General RONDEAU, negándose a toda obediencia a su autoridad. En la noche del 7 de diciembre, los insurrectos lograron apresar a Ventura Vázquez y otros jefes partidarios de Alvear y le comunicaron a RONDEAU que estaban dispuestos a sostenerlo por la fuerza de las armas, si las circunstancias así lo requerían.

ALVEAR, en su camino hacia el norte para hacerse cargo del mando, estando detenido en la “Posta de Santa Cruz”, provincia de Córdoba, se entera de lo sucedido en Jujuy y después de enviar una enérgica desaprobación a esa actitud de indisciplina militar, dispuso regresar a Buenos Aires, antes de que estos sucesos agitaran aún más la ya crítica situación y encontraran apoyo en las tropas destinadas en la capital.

El 18 de diciembre el general RONDEAU informó oficialmente al gobierno de Buenos Aires acerca de esta rebelión y anuncia que “había tomado las medidas que dictaba la prudencia para aquietar los ánimos”, pues las circunstancias “no le habían permitido obrar de otro modo. Alvear llegó a Buenos Aires el 2 de enero de 1815. La Asamblea se reunió a los pocos días convocada por el Director Supremo y dio  a conocer un manifiesto en el que luego de exponer la situación del país en esos momentos, daba su aprobación a lo realizado por Posadas y con respecto a la sublevación, la calificaba de “aciago y rápido suceso de orden estrictamente militar.

Mientras tanto, en oposición a esta postura contemplativa, la opinión pública censuraba la actuación de Posadas, haciéndolo responsable de la reciente sublevación del Ejército del Norte, al fracaso de las misiones diplomáticas de Belgrano y Rivadavia y de la situación en que se encontraban las provincias, en gran parte dominadas por el caudillo oriental Artigas. Sin sentir responsabilidad por lo sucedido, Alvear no cejó en su empeño de exigir al gobierno una enérgica represión y la aplicación de severos castigos a los insurrectos, provocando de este modo la caída de su tío y protector, el Director Supremo Posadas, que renunció el 9 de marzo de 1815.

Las causas que provocaron la sublevación del Ejército del Norte, fueron varias, pero fue evidente que el movimiento tuvo origen en la ambición de ALVEAR y en el encono de ROMDEAU hacia éste, nacido cuando fue reemplazado por el mismo ALVEAR en el sitio de Montevideo. Además conviene agregar que la indisciplina era una de las características de esas tropas destacadas en el norte y que RONDEAU, débil de carácter y de menor capacidad profesional, no supo encauzar.

 

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