SITUACIÓN DE LA CLASE OBRERA (1904)

En 1904 apareció en Buenos Aires el “Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior del país”. Son tres volúmenes, cuyo autor es el doctor JUAN BIALET MASSÉ, médico catalán que había llegado al país hacia 1873 y a quien el Ministro, doctor JOAQUÍN V. GONZÁIEZ encargó el mencionado trabajo, con el fin de utilizarlo en la elaboración- del proyecto de código nacional laboral que el nombrado ministro elevó al Congreso.

Para la preparación de su informe sobre el estado de los trabajadores en el interior, debió recorrer toda la campaña en trenes de carga, en sulky, a caballo, y visitar estancias, talleres, colonias, yerbatales y obrajes. En dicho informe’ expresa que “el único camino de la cuestión social es el de la justicia bajo la égida de la libertad y de- la democracia”. Tam­bién formula en su trabajo, una rotunda defensa del trabajador criollo, en su aptitud para los más diversos trabajos, diciendo: “Uno de los errores más trascendentales en que han incurrido los hombres del gobierno de la República Argentina, ha sido preocuparse exclusivamente de atraer eí capital extranjero. Rodearlo de toda especie de franquicias, privilegios y garantías y de traer inmigración ultramarina, sin fijarse sino en el número y no en su calidad, su raza, su aptitud y adaptación, menospreciando al capital criollo y des­cuidando al trabajador nativo, que es insuperable en el medio”.

Todos se han preocupado de preparar el terreno para recibir al inmigrante extranjero: nadie se ha preocupado de la colonia criolla, de la industria criolla, ni de ver que aquí se tenían elementos incomparables y sólo después de observar que los patrones extranjeros preferían al obrero criollo; que los extranjeros más similares y fuertes, no eran capaces de cortar tres tareas de caña en Tucumán, de arrancar un metro de mineral al Famatina,  de estibar un buque en Colastiné, de horquillar en las trilladoras en la región del trigo y de que si el extranjero siembra esas regiones portentosas de cereales, después de haber fracasado dos y tres veces, cuando el labrador cordobés y santiagueño se han colocado a su lado y le han enseñado a trazar el surco, sólo ahora nos apercibimos de que él es capaz, con su enorme potencialidad de explotar este suelo. De otro lado, el obrero criollo, menospreciado, tildado de incapaz, se ve como un paria en su tierra, trabajando más, haciendo trabajos en los que es irreemplazable y lo que es peor, percibiendo un salario como para no morirse de hambre, y sufriendo aún más, porque ve que en un mismo trabajo, se le dé un jornal inferior, porque es criollo, a pesar de su superior inteligencia, de su sobriedad y su adaptación al medio, que le permite desarrollar energías extraordinarias y demostrar resistencias increíbles”.

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