Seguridá

En la campaña argentina, con este nombre (por seguridad), era conocido el certificado de propiedad de los animales que había sido extendido por la autoridad competente. Era la certificación que el o los animales que llevaba, le pertenecían legalmente. Nadie emprendía un largo viaje, ni transportaba ganado o caballos de un lado a otro, sin llevar en su bolsillo, junto con “la papeleta”, la “seguridá”, ya que ambas constancias, podían serles requeridas en el momento menos pensado.

 

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