SEGUNDO SITIO DE MONTEVIDEO (20/10/1812)

Rotas otra vez las relaciones con la Banda Oriental, luego del fracaso del Armisticio celebrado el 20 de octubre de 1811, estando la ciudad de Montevideo aún en poder de los realistas y las fuerzas de Portugal, accionando impunemente por el territorio de la Banda Oriental, el Segundo Triunvirato decide poner sitio nuevamente a la ciudad de Montevideo y para eso recurre a una fuerza que al mando de MANUEL DE SARRATEA el 10 de octubre de 1812, partió con esa misión. Tanto el Segundo Triunvirato, como el primer Directorio Supremos que lo siguió en el poder, estuvieron condicionados por la actuación de la Logia Lautaro, que influyó decididamente tanto en la política exterior, como en la interior y en la conducción de la guerra y tuvieron una actitud más decidida en la defensa militar del joven estado, y en la pretensión de reconstruir el Virreinato. Las tropas de RONDEAU habían levantado el que fue el Primer Sitio de Montevideo el 26 de octubre de 1811, seguidas por las milicias de ARTIGAS, que en rechazo a las condiciones del Armisticio firmado por Buenos Aires y JAVIER ELÍO, sintiéndose abandonado en su lucha por la independencia de su patria, se retiró hacia el río Uruguay, seguido por unas 16.000 personas, la gran mayoría de la población rural de la Banda Oriental, en el llamado “Éxodo Oriental”.

Tras deambular por ambas costas del río Uruguay, la población y las milicias orientales se instalaron en el Campamento de Ayuí, en la actual Entre Ríos, mientras partidas sueltas luchaban contra los invasores portugueses. Por su parte, ELÍO había sido mandado llamar a España, debido a que el gobierno español pretendía aplastar a los independentistas sin aceptar ningún acuerdo con “los juntistas” de Buenos Aires y nombró para reemplazarlo a GASPAR DE VIGODET… El 15 de noviembre de 1811 el Triunvirato nombró a JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS teniente Gobernador, Justicia Mayor y Capitán de Guerra del Departamento Yapeyú y sus partidos, con mando sobre los 10 pueblos misioneros sujetos al control de Buenos Aires. En diciembre de 1811, el capitán general DIEGO DE SOUZA fue notificado que su ejército debía retroceder al Brasil, pero se negó a regresar y exigió como condición para su partida la disolución de las milicias de Artigas – que no había evacuado totalmente el territorio oriental – y garantías de que esas fuerzas no atacarían poblaciones portuguesas. El 20 de enero de 1812, el nuevo gobernador realista de Montevideo, GASPAR DE VIGODET, también exigió al Triunvirato acciones contra Artigas, pero con el frente norte ya estabilizado, éste le respondió que contrariando lo solicitado, prestaría ayuda a Artigas, por lo que, dando por roto el armisticio, Vigodet reanudó las hostilidades el 31 de enero de 1812. En febrero de 1812, desde su campamento en Ayuí (provincia de Entre Ríos), Artigas destacó a sus generales FERNANDO ORTOGUÉS y FRUCTUOSO RIVERA hacia las Misiones y tras breve resistencia, lograron recuperar sucesivamente los pueblos de Santo Tomé, Yapeyú y La Cruz.

En abril de 1812, el Triunvirato envió a al capitán general DIEGO DE SOUZA un ultimátum exigiendo su inmediato retiro. Nombró a ARTIGAS jefe de las operaciones contra los portugueses, y le envió como refuerzo el Regimiento de Pardos y Morenos al mando del general MIGUEL ESTANISLAO SOLER, junto con veinte mil pesos que le llevaba VENTURA VÁZQUEZ. A fines de abril de 1812, un nuevo ataque portugués obligó a las fuerzas de ARTIGAS a repasar el río Uruguay hacia Entre Ríos, aunque poco después pudieron recuperar posiciones al este del Uruguay. El 4 y el 6 de mayo de 1812, los portugueses atacaron el pueblo de Santo Tomé, pero fueron rechazados. El 2 de junio de 1812, el gobierno de Buenos Aires ordenó a ARTIGAS regresar al Campamento del Ayuí, dado que el 26 de mayo, lord STRANGFORD, había conseguido la firma del “Tratado Rademaker-Herrera”, que determinaba la retirada de las tropas portuguesas al Brasil, dejando las manos libres a las Provincias Unidas para volver a atacar Montevideo y pese los intentos de VIGODET de evitarlo, el Tratado sería ratificado el 13 de septiembre. El general DIEGO DE SOUZA volvió a desconocer el acuerdo, pero – tras protagonizar nuevos enfrentamientos– recibió la orden del rey Juan VI de Portugal de suspender los combates y retirarse de la Banda Oriental, orden que finalmente cumplió el 13 de junio de 1812. Pocos días después, el comandante de las Misiones ocupadas por Portugal, FRANCISCO DE CHAGAS SANTOS, intentó atacar La Cruz, defendida por fuerzas correntinas, pero cuando el comandante de esta guarnición, capitán GALVÁN le comunicó que habían cesado las hostilidades, se retiró. Los portugueses no evacuaron completamente sus fuerzas a los límites establecidos antes de la invasión, quedando en su poder la región de los actuales municipios de Uruguayana, Quareim, Santana do Libramento, Alegrete y parte de Rosario do Sul, Dom Pedrito y Bagé. En julio de 1812, tras el ultimátum del Triunvirato a la corte portuguesa y la mediación de Inglaterra que había permitido la firma del “Tratado Rademaker- Herrera”, que aseguraba la evacuación portuguesa de la Banda Oriental, el gobierno de Buenos Aires consideró que su posición se había consolidado suficientemente, como para emprender la ofensiva que le permitiera expulsar definitivamente a los españoles de Montevideo.

En agosto de 1812 se le propuso al Gobernador de Montevideo, GASPAR VIGODET que aceptara la autoridad del gobierno de Buenos Aires, lo que fue rechazado. El Triunvirato consideró entonces formalmente reabiertas las hostilidades suspendidas mediante el Armisticio firmado el 20 de octubre de 1811 y en abril de 1812, dispuso que uno de sus miembros, el doctor MANUEL DE SARRATEA, marcara hacia Ayuí (provincia de Ente Ríos), para ponerse al mando del ejército oriental instalado allí. Le ordenó que el caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, se le sumara como su segundo jefe y jefe de las milicias orientales para iniciar el Segundo Sitio de Montevideo. A fines de setiembre de 1812, ya ubicado a una legua del campamento de ARTIGAS, el doctor SARRATEA comenzó a tener conflictos con éste, que no lo reconocía como a su superior. El Triunviro se dedicó entonces a seducir a los oficiales del ejército de ARTIGAS para que se incorporaran al suyo, logrando que se pasaran a sus fuerzas unos 2.000 hombres, pero como igualmente el jefe oriental conservó unos 1.500 soldados y la mayor parte de la población, SARRATEA lo declaró traidor, aunque no obtuvo apoyo del gobierno en esta decisión. En setiembre de 1812 SARRATEA al mando de unos 4.000 hombres inició la marcha para poner sitio a Montevideo. Llegados a la margen oeste del río Uruguay vieron impedido su paso por las tropas del ejército portugués, que comandadas por el capitán general DIEGO DE SOUZA, controlaban esta vía.

El Gobierno de Buenos Aires, que apelando a la rivalidad de Portugal con España, el 6 de mayo de 1812 había firmado un acuerdo con el de Portugal, logró que las fuerzas lusitanas se retirasen de sus posiciones. SARRATEA pudo así cruzar el Uruguay y reunirse con JOSÉ RONDEAU, quien se incorporó a la columna como su Segundo Jefe y jefe de su vanguardia, para que luego, juntos emprendieran la marcha hacia Montevideo. Simultáneamente con la marcha de SARRATEA, las tropas de ARTIGAS y la población que lo habían seguido iniciaron su regreso a la Banda Oriental, aunque no participaron en las operaciones, comandadas por SARRATEA. SE INSTALA EL SEGUNDO SITIO DE MONTEVIDEO. Finalmente, el 20 de octubre de 1812, poco después de recibir la noticia de la caída del Primer Triunvirato, el ejército patriota ponía sitio nuevamente a Montevideo. BATALLA DEL CERRITO. Sin saber que la noche anterior los sitiadores habían recibido refuerzos, intentando romper el cerco sobre Montevideo, y envalentonados por el éxito que habían logrado en incursiones anteriores, el 31 de diciembre de 1812, los realistas al mando de GASPAR VIGODET hicieron una salida sorpresiva y atacaron el campamento sitiador, pero fueron duramente derrotados por las fuerzas que comandadas el coronel JOSÉ RODRÍGUEZ participaban en este sitio. La ciudad sitiada podía resistir debido a su indiscutible superioridad naval, pero sus defensores, después del contraste sufrido en El Cerrito, no volverían a intentar defenderse en tierra. No obstante, justamente durante el año 1813 comenzaron a llegar nuevos refuerzos a la ciudad sitiada. Mientras que entre los años 1811 y 1812 habían llegado menos de 800 hombres desde España, en 1813 fueron enviados 3.440 hombres a Montevideo –de los cuales murieron unos 400 en un naufragio-.

Hasta entonces se había preferido reforzar a los ejércitos que luchaban en el virreinato de Nueva Granada y en el de Nueva España, pero ese año el 37% de las tropas enviadas a América, tuvieron como destino el puerto de Montevideo. Pero otros problemas preocupaban a VIGODET. Cerca de 4.000 orientales que no se habían incorporado al “Éxodo” liderado por ARTIGAS, buscaron refugio en Montevideo y se le hacía muy difícil ubicarlos adecuadamente y satisfacer sus necesidades básicas de alimentación. Faltos de territorio y cultivos que los proveyera de víveres, acuciados por el hambre, los realistas de Montevideo lanzaron sucesivos ataques a la costa de los ríos Uruguay y Paraná, que saqueaban impunemente. Hasta que la sonora victoria que el 3 de febrero de 1813, obtuvieron los Granaderos a Caballo comandados por el coronel JOSÉ DE SAN MARTÍN en los campos de San Lorenzo (hoy provincia de Santa Fe), disuadió a los realistas de realizar nuevas incursiones y desde entonces, la ciudad de Montevideo debió bastarse a sí misma y sufrir infinitas penurias. En enero de 1813, rendido ante la evidencia del extraordinario ascendiente de ARTIGAS sobre sus tropas y el pueblo oriental y comprendiendo la importancia de ese liderazgo, para lograr la expulsión de los realistas y portugueses de la Banda Oriental, el Segundo triunvirato accedió finalmente a reconocerle a Artigas la autoridad que tenía sobre las fuerzas de su mando y ordenó a MANUEL DE SARRATEA que regresara.

Así satisfecho, Artigas se sumó con sus fuerzas al sitio de Montevideo, poniéndose a órdenes de RONDEAU, pero conservando cierta autonomía de mando sobre sus milicias. El 31 de enero de 1813 se instala la Asamblea General Constituyente, con el objeto de proveer las bases legales e institucionales para instalar un nuevo gobierno autónomo, aunque no completamente independiente de España, según el parecer de muchos de ellos en ese entonces y ese hecho, gravitará notablemente en el desarrollo del Segundo Sitio de Montevideo, pues al ser rechazados los delegados enviados por ARTIGAS, éste volvió a resentirse con las autoridades de Buenos Aires y abandonó nuevamente el Sitio, dejándolo solo a RONDEAU. A principios de 1813, por sugerencias de JOSÉ RONDEAU, el Segundo Triunvirato había invitado al caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS a enviar representantes de la Banda Oriental a la Asamblea General Constituyente y ésta eligió a sus Representantes en un “Congreso del Pueblo” llevado a cabo en la localidad de “Tres Cruces”. Luego, por inspiración de Artigas, se les dio precisas instrucciones de claro sentido federalista, con explícitas instrucciones escritas y sugerencias a favor de una Constitución confederada, esencia de una inconmovible oposición a la política centralista de Buenos Aires. El 1º de junio de 1813, la Asamblea Legislativa rechaza los diplomas de los diputados enviados por ARTIGAS. Al considerar inadmisibles las propuestas presentadas por los Diputados orientales instruídos por ARTIGAS, la Asamblea Legislativa del Año XIII que consideraba que aún no era oportuno romper totalmente los lazos con España, con la excusa de una supuesta imperfección de los títulos de estos enviados, rechazó a los Diputados de la Banda Oriental. Durante el resto del año 1813, la acción en el sitio de Montevideo se limitó a algunas escaramuzas sin que se lograra ningún resultado trascendente.

El sitio de Montevideo se prolongaba entre dos contendientes que no se arriesgaban en una acción decisiva: uno porque se sentía seguro dentro de una plaza sólidamente fortificada y con abundancia de recursos y otra, sin medios, armamento, efectivos y poder de fuego suficientes para hacerlo. Cuando los Diplomas de los Diputados Orientales fueron rechazados, aduciendo pretextos formales, pero que en realidad era porque se consideraba que estas instrucciones se oponían a los designios de Buenos Aires, Rondeau trató de convocar otro Congreso en la Banda Oriental para elegir nuevos Diputados en reemplazo de los rechazados, pero Artigas no lo aceptó, rompió abiertamente con Rondeau y con el gobierno de Buenos Aires y el 20 de enero de 1814 abandonó el sitio de Montevideo y se dirigió con sus tropas a la costa del río Uruguay, aumentando así sus divergencias con el gobierno porteño, a quien acusaba de pretender gobernar a la Banda Oriental, como si fuera una dependencia de Buenos Aires.

La Asamblea reaccionó concentrando el poder y el 31 de enero de 1814, nombró Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a GERVASIO ANTONIO DE POSADAS, una de cuyas primeras medidas fue declarar a Artigas “traidor a la Patria” y poner precio a su cabeza. Envió un ejército para enfrentarlo y así comenzó la primera de las guerras civiles que enlutaron un largo período de la Historia Argentina . El ejército enviado a enfrentar a Artigas, que después de vencerlo debía engrosar el sitio de Montevideo, el 22 de febrero de 1814 es vencido en el combate del Espinillo y a partir de entonces, en rápida sucesión, los territorios de Corrientes y Misiones, y los pueblos del interior de la Banda Oriental se pronunciaron a favor del federalismo propugnado por Artigas, y eso causó que las fuerzas sitiadoras no recibieran refuerzo alguno que les permitiera forzar las acciones. . El gobernador Vigodet creyó que Artigas, pronunciado contra el gobierno de Buenos Aires, estaría dispuesto a incorporarse al ejército realista, pro el caudillo se negó terminantemente a ello. En 1814 ya era evidente que Fernando VII regresaría al trono español y con él, volverían las políticas agresivas contra los estados independizados, rechazando cualquier arreglo que no significara lisa y llanamente una vuelta a la situación anterior de dependencia absoluta. El Director Supremo POSADAS, dedicó entonces todos sus esfuerzos a lograr la ocupación de Montevideo, para evitar que sirviera como puerto de llegada de alguna fuerza reconquistadora, que siguiera a la fracasada gestión del general PABLO MORILLO, el comandante de una gran expedición de 10.600 hombres, que había sido preparada para reconquistar el Río de la Plata, pero que debió dirigirse hacia Venezuela, tras verse impedido de hacer pie en Montevideo.

Como era evidente que tomar la ciudad de Montevideo por tierra se hacía muy difícil y que la flota realista dominaba el Río de la Plata (además del Uruguay y el Paraná), lo que garantizaba el abastecimiento de esa plaza, el gobierno de Buenos Aires decide armar una flota para contrarrestar ese dominio. Con grandes esfuerzos y el aporte de patriotas pudientes, se logró reunir una pequeña flotilla que se puso al mando del marino escocés GUILLERMO BROWN, nombrándolo Teniente Coronel de marina. El 8 de marzo de 1814 Brown salió del puerto de Buenos Aires, con la segunda escuadrilla que tuvieron las Provincias Unidas del Río de la Plata, formada por el “Hércules”, de 32 cañones y 200 hombres de tripulación; el “Céfiro”, con 18 cañones y 120 tripulantes, y el “Nancy”, con 10 cañones y 80 hombres. Iba en busca de la fuerza naval realista que al mando del capitán JACINTO ROMARATE dominaba el Río de la Plata y ponía en dificultades el sitio de Montevideo dispuesto por el gobierno de Buenos Aires. Brown cruzó el Río de la Plata frente a la Colonia del Sacramento y allí se apostó hasta el día 10, cuando se le unieron las goletas “Julieta” y “Tortuga”, y la falúa “San Luis” y el 11 de marzo lleva un ataque contra la isla Martín García y es rechazado con grandes pérdidas.

Combate naval de Martín García. El 17 de marzo de 1814, el Teniente Coronel de marina GUILLERMO BROWN toma la Isla Martín García que estaba en poder de los realistas e inscribe una de las páginas más gloriosas de historia naval argentina. Después del infructuoso ataque llevado a cabo el día 11, contra la isla de Martín García, Brown reparó ligeramente sus naves y reforzó las tripulaciones con cuarenta y cinco Dragones de la Patria que le envió el Comandante militar de la Colonia, Mayor LIMA, y que al mando del Teniente OROÑO, se incorporaron a la escuadra patriota el día 15 de marzo. El 16 Brown lo empleó en ultimar los preparativos necesarios para asegurar el éxito de la nueva operación y el 17, a las cuatro de la mañana, la escuadra inició el ataque contra los buques españoles instalados frente a la Isla Martín García y las baterías de tierra que los apoyaban. El Capitán JACINTO ROMARATE, al no poder resistir el empuje que imprime a su ataque Brown y luego de sufrir los estragos de un certero fuego de artillería, se retira hacia el río Uruguay. Finalmente, el 17 de marzo, el Jefe patriota ordena el desembarco y ciento cincuenta de sus hombres logaron hacer pie en la Isla, sin que pudiera impedirlo el enemigo. Tomaron, con arrollador empuje, todos los puntos fortificados de la isla, arrojando de ella a los realistas, quienes se embarcaron con tanta precipitación, que ni siquiera intentaron destruir los elementos de combate amontonados en sus almacenes. Pertrechos, provisiones, fusiles y vestuario, todo quedó en poder de los independientes. Los realistas, favorecidos por la brisa, remontaron el Uruguay hasta Arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguay), donde echaron anclas, logrando repeler el ataque de los buques que había enviado Brown en su persecución (28 de marzo de 1814), quedando allí hasta que cayó la ciudad de Montevideo en manos de los patriotas.

Bloqueo del puerto de Montevideo (20/04/1814). La noticia del inminente regreso de Fernando VII al trono español obligó a acelerar las acciones y la flota de Brown, luego de ocupar la Isla Martín García, había vuelto a Buenos Aires a reparar y repostar sus naves, el 14 de abril sale nuevamente de Buenos Aires para establecer el bloqueo dispuesto a esa plaza ocupada por los españoles y el 20 de abril, deja éste formalmente establecido.  La escuadra de Brown se componía de siete buques: el Hércules, de 32 cañones, mandado personalmente por él mismo; el “Belfast”, de 18 cañones al mando del capitán OLIVER RUSSELL; el “Agreable, de 16 cañones, al mando del capitán LA MARE; la “Céfiro”, de 18 cañones comandada por el capitán KING; la “Nancy”, de 10 cañones, bajo el mando del capitán LEECH; la “Julieta, de 7 cañones al mando del capitán DONGAL y la “Trinidad”, de 12 cañones y al mando del capitán WACK.

La escuadra realista comandada por MIGUEL DE LA SIERRA, salió de Montevideo a enfrentar a Brown, y el 14 de mayo, la flota realista, intentando romper el bloqueo, sale a aguas abiertas y es atacado por BROWN, quien, mediante hábil maniobra lo vence, obligándolos a desistir de sus propósitos. y finalmente a rendirse. La mayor parte de los buques realistas fueron capturados o destruidos y varios de los restantes huyeron en dirección a España, mientras que unos pocos de los buques menores se encerraron en el puerto de Montevideo. Finalmente, el cerco sobre la ciudad de Montevideo estaba completo, y la superioridad naval realista había desaparecido. Rondeau comandaba 4.000 hombres en el sitio y Vigodet contaba con 5.000 para defender la ciudad. En consonancia con su intención de acelerar la victoria en el frente este, Posadas puso a su sobrino, el coronel CARLOS MARÍA DE ALVEAR al mando de nuevas unidades militares. Más de 1.500 hombres fueron enviados al sitio de Montevideo, bajo el mando de Alvear, que reemplazaría a Rondeau al frente del sitio. Sugestivamente, Alvear tomó el mando el día 17 de mayo, cuando la victoria de la flota de Brown ya era completa. De inmediato, Alvear negoció con Vigodet las condiciones de la capitulación y la entrega de Montevideo, llegándose a un acuerdo por el cual los realistas podrían retirarse a España con sus barcos y armas, mientras que los patriotas tomarían Montevideo en depósito, en nombre de Fernando VII. El 22 de junio, las fuerzas realistas entregaron la Fortaleza del Cerro a tropas del Regimiento N° 2, quienes izaron la bandera española, según lo estipulado en la capitulación, pero Alvear, amparándose en la falta de ratificación del acuerdo por parte de Posadas, el 23 de junio ingresó a la ciudad, tomando prisioneros a los realistas y capturando todo su armamento.

Rendición de la Plaza de Montevideo (23/06/1814)
El 23 de junio de 1814, luego de haber soportado el sitio al que la sometieran las fuerzas de Buenos Aires, durante veinte meses, la ciudad de Montevideo se rinde y frente a los efectivos del Regimiento 6 de Pardos y Morenos, encabezado por su jefe, el general MIGUEL ESTANISLAO SOLER, las llaves de la ciudad le fueron entregadas a NICOLÁS DE VEDIA, que las recibió en nombre del general CARLOS MARÍA DE ALVEAR., comandante del Ejército de Buenos Aires.

Luego, las tropas realistas, de acuerdo a lo tratado, comenzaron a evacuar la ciudad por el portón de San Juan, en dirección al Caserío de los Negros,  con todos los honores debidos al ejército vencido y con sus banderas desplegadas y cuatro piezas de artillería, mientras que las tropas patriotas ingresaban por el Portón de San Pedro encabezadas por Alvear con su escolta y Estado Mayor. Le siguieron luego el Regimiento N° 3 de la Estrella, al mando de JUAN S. FERNÁNDEZ, el Regimiento N° 9 de Infantería, al mando del coronel MNUEL PAGOLA, los zapadores al mando del coronel HOLMBERG y OYUELA, la artillería del Regimiento de Artillería de la Patria (al mando del coronel MATÍAS DE IRIGOYEN, 2 escuadrones del Regimiento de Granaderos a Caballo, al mando del coronel MATÍAS ZAPIOLA, el resto del Regimiento de Pardos y Morenos con su jefe FRANCISCO ZELADA al frente, 4 escuadrones de dragones comandados por HORTIGUERA y por PICO, un piquete de caballería la mando del coronel PINTO, el Regimiento N° 8 de infantería, y finalmente el comandante VALDENEGRRO con las fuerzas de vanguardia.

Inmediatamente se izó en el Fuerte de la ciudad el pabellón de Buenos Aires y los cuerpos españoles fueron disueltos, distribuyéndolos entre los batallones de Alvear y a los oficiales, a quienes se ordenó presentarse en la capilla de la ciudad, se les condujo a Buenos Aires para ser confinados a un punto lejano. En cuanto a Vigodet, se le arrestó en un buque de guerra y fue, más tarde, enviado a Río Janeiro. El gobierno de Posadas confirió a Alvear el grado de brigadier general y a los integrantes de su Ejército los recompensó con el título de “Benemérito de la Patria”, acuñándose en su honor una medalla conmemorativa. La caída de Montevideo significó el fin de la amenaza realista sobre el Río de la Plata, que había durado cuatro años y proveyó abundantemente de armamento, vestuarios y municiones a los ejércitos rioplatenses, aunque luego, a pesar de que este triunfo, s e debió casi exclusivamente a la efectividad de la escuadra comandada por BROWN, ésta fue desmantelada para cancelar deudas, contraídas para solventar la contienda que felizmente terminaba ese 23 de junio de 1814.

El 7 de julio de 1814 el coronel JOSÉ MOLDES presentó ante la ASAMBLEA reunida a pleno, las ocho banderas capturadas a los realistas luego de la toma de Montevideo. Poco después GASPAR VIGODET, el último gobernador español de Montevideo fue puesto en libertad, junto con todos los oficiales, pero las tropas de origen americano y africano y el armamento engrosaron las pertenencias del ejército independentista: fueron tomados 7.000 prisioneros, 500 cañones, 9.000 fusiles y 99 embarcaciones. La caída de Montevideo significó el fin de la amenaza realista sobre el Río de la Plata, que había durado cuatro años y proveyó abundantemente a los ejércitos rioplatenses de armamento, vestuarios y municiones. Tras la captura de Montevideo, que se debió casi exclusivamente a la efectividad de la escuadra comandada por BROWN, ésta fue desmantelada para cancelar deudas, contraídas para solventar la contienda que felizmente terminaba ese 23 de junio de 1814.

1 Comentario

  1. jose jose

    muy bueno

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