SE ZANJA UNA CUESTIÓN DE LÍMITES CON BRASIL (25/01/1890)

En un salón de la Casa de Gobierno de la República Oriental del Uruguay, los Ministros de Relaciones Exteriores de la República Argentina y del Brasil, doctores ESTANISLAO S. ZEBALLOS Y QUINTINO BOCAYUVA, respectivamente, firman el Protocolo por el que se declaran auténticos los planos del territorio en litigio entre ambos países y luego el Tratado de Límites entre la República Argentina y Brasil. Estuvieron presentes en el solemne momento de la firma los jefes y ayudantes de las respectivas Comisiones de Límites y estamparon sus firmas al pie do los valiosos documentos: en el primer Protocolo el coronel argentino JOSÉ IGNACIO GARMENDIA y el teniente coronel brasileño DIONISIO EVANGELISTA DE CASTRO CERQUEIRA, y en el Tratado el ministro de relaciones exteriores de la República Argentina doctor ESTANISLAO S. ZEBALLOS, el ministro de relaciones exteriores del Brasil QUINTINO BOCAYUVA y los ministros plenipotenciarios de la República Argentina en Brasil ENRIQUE B. MORENO y del Brasil en nuestro país barón LEONEL DE ALENCAR.

El Gobierno uruguayo esperó la terminación del acto, reunido en el salón del presidente de la República Oriental del Uruguay, y una vez efectuado, los extranjeros americanos pasaron a cumplimentarlo, cambiando efusivas felicitaciones. La cuestión de límites argentino-brasileños en el territorio do Misiones, cuyo principal antecedente era el Tratado del 14 de diciembre de 1857, que no había llegado a ratificarse porque el Sonado argentino se resistió a admitir como tales límites los ríos señalados en dicho tratado: Pepirí-Guazú y San Antonio, tenía su origen principal en las desavenencias entre argentinos y brasileños, que habían recibido eso pleito como herencia do los españoles y portugueses. Con la firma do este Tratado, el asunto Misiones había alcanzado su término feliz y honroso, hábilmente conducido por el ministro plenipotenciario y enviado extraordinario do la República Argentina ante el Brasil don Enrique B. Moreno, que tuvo el tino excepcional de atraerse la buena voluntad y el afecto de la hábil diplomacia fluminense y del Gobierno Imperial primero y republicano más tarde del país vecino. El Diario Do Commercio, de Río de Janeiro, había publicado el día 9 de enero de dicho año que el ministro argentino Enrique B. Moreno había sido el “principal autor del mismo Tratado y que había sacrificado esa gloria a la gran idea sudamericana do unión y paz”.

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