SE PROPONEN MEDIDAS PARA CONTROLAR LOS MALONES (12/05/1819)

Preocupado el Director Supremo JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN ante un posible intento de la corona española para recuperar estas tierras, convocó al poderoso gremio de los estancieros, para pedirle su opinión sobre una posible evacuación de la población de Buenos Aires hacia la campaña, para resistir allí, con mejores posibilidades de éxito, el ataque que se presumía inminente. La respuesta de los representantes de los hacendados —cuyo vocero más destacado es JUAN MANUEL DE ROSAS— se refiere a que el real problema que tiene el país, es la seguridad en la frontera con el indio, más que el peligro exterior.

Sugieren entonces los estancieros formar una “Sociedad de Labradores y Hacendados” que actuará como policía rural y proponen al gobierno ocupar el espacio vacío que media entre los establecimientos vecinos al Salado y las tolderías del sur, asegurando que 500 hombres bastarían para asegurar los fortines. Esta iniciativa coincide en líneas generales con la del delegado del Directorio en la frontera, brigadier CORNELIO SAAVEDRA, que desea reorganizar el Regimiento de Blandengues y establecerlos en los fuertes de Chascomús, Ranchos, Monte, Lujan, Melincué, Salto y Mercedes, habiendo expresado que nada será posible si no se soluciona antes un grave problema que afecta la combatividad de los efectivos que se asignen a estas tareas, pues ya no se puede ocultar más el descuido con que se maneja el problema de las fronteras y que los soldados más parecen pordioseros que servidores de la patria y que se desesperan al ver que no reciben sus sueldos y ni siquiera pueden fumar o matear. Sólo hay bajo su mando alrededor de cien veteranos y poco más de doscientos milicianos, estos últimos de escaso valor combativo.

Pueyrredón expresa que también es necesario impedir la relación entre las tribus ranqueles del oeste y sur de la provincia, con los belicosos indios chilenos y los desertores y bandidos españoles y que además se debe evitar la actividad de los montoneros litoraleños, muchas veces aliados con los indígenas y que infestan la zona de Melincué y Esquina.

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