SE AUTORIZA EL USO DE UNA ESCARAPELA (18/02/1812)

En respuesta al oficio que el 13 de febrero de ese año, el general MANUEL BELGRANO le había dirigido al Gobierno de las Provincias del Río de la Plata, solicitándole que se adopte una escarapela para identificar a sus tropas de las del enemigo, cinco días después el Triunvirato, hace lugar a lo solicitado y le envía un oficio con copia de la resolución que dice: “El Gobierno, en acuerdo de hoy, ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haga, reconozca y use por las tropas de la patria la escarapela que se declara nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata y deberá componerse de los dos colores blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían.

Se comunica a V. E. Para los efectos consiguientes a esta resolución. Dios guarde a Vd. muchos años. –FELICIANO A CHICLANA, MANUEL DE SARRATEA, JUAN JOSÉ PASO y BERNARDINO RIVADAVIA, Secretario”. Copias semejantes se envían también a los gobernadores y a los generales BELGRANO, PUEYRREDÓN y ARTIGAS, quedando así consagrados oficialmente los colores, con los que después se creará nuestra Bandera Nacional, que son los mismos que también se encuentran en 1os primeros uniformes del Regimiento Patricios y que lucieron los amigos de Mariano Moreno en la Sociedad Patriótica y Literaria fundada en 1811 con el fin de “reanimar e! espíritu amortiguado de la Revolución”.

Al promulgar la disposición del Triunvirato, el gobernador de Córdoba del Tucumán, SANTIAGO CARRERAS, puso al pie: “Y en esa virtud, ordeno y mando igualmente, que ningún vecino, sea militar o de cualquier clase, use ni pueda usar de otra escarapela que la expresada en la orden inserta, de la que, a más de los militares que por obligación deben traerla, podrá también usar cualquier paisano que quiera, como distinción de nuestro actual sistema, con prevención de que los contraventores de este mandato serán severamente castigados al arbitrio de este gobierno”. Cuando en 1822, combatían juntos en el Ecuador colombianos y argentinos, los soldados de Bolívar, siempre que se referían a los nuestros, los llamaban “los de la escarapela blanca y azul”.

La adopción de los símbolos nacionales fue una muestra de la voluntad de independencia nacional. Pero el origen de los colores elegidos dio lugar a una polémica que no consiguió despejar ni las causas ni los antecedentes. Algunos historiadores afirman que en las primeras manifestaciones revolucionarias se usaron los colores rojo y blanco. El rojo simbolizaba la libertad y el blanco la unión y hasta se afirma que existió una Bandera argentina secreta en 1810 que tenía una franja roja y otra blanca. Más tarde esos colores fueron sustituidos por el blanco y el celeste en algunos regimientos, que los eligieron como signo de una ruptura total con España. Otros investigadores sostienen que el celeste y el blanco fueron los colores adoptados por Pueyrredón durante las Invasiones Inglesas y después los jóvenes revolucionarios liderados por Mariano Moreno los usaron como distintivo de su agrupación (la Sociedad Patriótica y Literaria creada en enero de 1811), mientras reclamaban la emancipación de la corona española. ¿De qué color eran las cintas que distribuyeron French y Beruti durante los famosos días de mayo de 1810? Tampoco hay acuerdo sobre el tema. Después que el Triunvirato ordenara el uso de la escarapela celeste y blanca, Manuel Belgrano creó la Bandera nacional con los mismos colores que el gobierno había elegido para la escarapela. Sin embargo, el Triunvirato lo censuró alegando que comprometía la política prudente adoptada por el gobierno para sus relaciones con España (ver Mitos y leyendas de la Historia Argentina).

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