SARRATEA ES CORRIDO POR LOS ORIENTALES (1813)

Cuando el Segundo Triunvirato asume el poder, tiene que enfrenta  la solución de un candente problema, que ha heredado de su antecesor: el de las relaciones con JOSÉ GERVASIO DE ARIGAS, el caudillo y líder indiscutido de los orientales, empeoradas desde que pisara la otra banda el enviado porteño MANUEL DE SARRATEA.

En efecto, roto el acuerdo con Elío, el Primer Triunvirato,  había hecho pasar a la Banda Oriental a SARRATEA, en misión diplomático- militar ante ARTIGAS. Pero nada bueno había logrado con tal comisionado, puesto que a las exigencias de SARRATEA, de obediencia incondicional al gobierno de Buenos Aires, el jefe de los orientales, oponía sus propias aspiraciones: que se lo reconociera como autoridad real, en armas, de la provincia oriental.

En octubre de 1812, el nuevo gobierno, debió enviar a JOSÉ RONDEAU  al mando de una reducida fuerza, con la misión de hacerse cargo del mando de las tropas que sitiaban Montevideo y de ocupar el lugar de SARRATEA, como mediador ante ARTIGAS, ya que su enviado,  era repudiado por el pueblo oriental, debido a las formas desconsideradas y agresivas que había empleado durante su gestión.

RONDEAU, consideraba  que ARTIGAS  podría resultar fundamental para el éxito del sitio impuesto y por ello,  solicitaba insistentemente que el caudillo oriental fuera incorporado a sus fuerzas, cosa que SARRATEA, que tenía una especial inquina por ARTIGAS, trataba de evitar por todos los medios a su alcance, empleando sus contactos con algunas figuras del gobierno porteño.

En diciembre de ese año,  ante una salida de los españoles, que intentaban así romper el cerco impuesto por Buenos Aires a Montevideo, RONDEAU los venció en la batalla del Cerrito el 31 de diciembre de 1812, obligándolos a encerrarse nuevamente tras las murallas montevideanas y este éxito, injustamente menoscabado y dificultado por SARRATEA, llevó la tensión a su pico más alto.

Puestos de acuerdo RONDEAU y ATIGAS, a principios de 1813, solicitaron el inmediato retiro de SARRATEA de ese escenario, medida que ARTIGAS impuso como condición no negociable, para incorporarse a las fuerzas de RONDEAU como su segundo.

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